Con frecuencia, muchas personas a la hora de desarrollar un proyecto (especialmente si es un proyecto de una cierta complejidad y dimensión), se enfrentan al enemigo de la postergación. Ante proyectos de estas características que suelen implicar un gran esfuerzo, altas dosis de concentración o la necesidad de ser muy persistentes, es bien fácil comenzar a postergar de manera constante su realización. Y es justamente en estos casos, cuando esta estrategia que voy a comentar resulta sumamente efectiva.

Si analizas por un instante algún momento en tu vida en que se haya dado esta situación, posiblemente te darás cuenta de una distinción muy importante. Si ese proyecto tenía un plazo asignado de realización o una fecha en la que debía estar completado, conforme se acercaba esa fecha te viste impulsado a la acción para completarlo (generalmente por las consecuencias que tendría el no hacerlo). Pero la clave aquí está precisamente en ese elemento. Es la existencia de un marco temporal concreto el que finalmente mueve a la acción y hace que las cosas se completen. Cuando las tareas o proyectos no tienen un marco temporal concreto existen muchas posibilidades de que no se realicen. Y esta es una distinción que es especialmente importante cuando eres tú mismo el responsable de fijar tus propios objetivos y proyectos.

Todo proyecto o tarea ha de tener asignada una fecha de realización prevista, que te permita medir efectivamente la efectividad de tu plan de acción y que te motive e impulse a tomar acción para conseguir terminar y lograr el resultado.

Recuerda que independientemente de tus buenas intenciones, si no existe ese plazo y compromiso, los seres humanos tendemos a dirigir nuestra atención hacia lo más sencillo o cómodo de realizar en cada momento. Por tanto es crítico ese plazo y compromiso para ayudar a nuestro enfoque a evitar todas las distracciones que a buen seguro se presentarán.

También te ayudará cuando el proyecto o tarea sea muy grande o complejo, subdividirlo en partes que sean cómodamente manejables para ti. Y a continuación asigna una fecha en la que pretendes tener completada cada una de esas partes. Redimensionando la envergadura del proyecto a bloques más pequeños evitará que te sientas abrumado ante la magnitud de la tarea que te espera. Y una vez que vayas completando cada una de esos bloques más pequeños lograrás que tu motivación vaya siendo cada vez más poderosa.

Recuerda: si quieres completar todos tus proyectos importantes, asígnales una fecha y comprométete a ella. De ese modo estarás poniendo los ingredientes que tu mente necesita para moverte a la acción y hacer que las cosas sucedan.

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