¿Cuál es la solución a la crisis? Estudiamos la teoría de Ortega y Gasset.

El mundo ha conocido otras muchas crisis, además de la que tanto se habla hoy. La más grave del último siglo no es ésta. Sin duda. Fue mucho peor la que se dio en la primera mitad del siglo XX y que desembocó en la Segunda Guerra Mundial.

Aquella época sirvió también para que grandes sabios del pensamiento, como Ortega y Gasset, hicieran grandes reflexiones, que hoy día conservan todo su valor.

El sabio español empezó por configurar el concepto de «crisis»: «Hay crisis –decía– cuando el cambio de mundo consiste en que el sistema de convicciones de la generación anterior deja paso a un estado vital en el que el hombre se queda sin convicciones y, por tanto, sin mundo»

Y a continuación, aportaba la solución a la crisis. Según Ortega, esta solución debía ser que cada individuo, profesión o clase, asuma su responsabilidad y desempeñe a la perfección el papel que le ha encomendado la historia. Este contundente párrafo de su obra «La deshumanización del arte» es clarificador y no deja indiferente:

«La sociedad deberá volver a organizarse según es debido en dos órdenes o rangos: el de los hombres egregios y el de los hombres vulgares. Todo el malestar de Europa deberá desembocar y curarse en esa nueva y salvadora escisión. La unidad indiferenciada, caótica,  informe, sin arquitectura anatómica, sin disciplina regente en que se ha vivido por espacio de 150 años no puede continuar»

A primera vista, puede impactarnos la distinción entre hombres que hace Ortega. Sin embargo, no debe descontextualizarse el párrafo. Lo que propugnaba el filósofo era un ejercicio de responsabilidad individual y colectivo; y a partir de ahí, solo los mejores, aquellos que hubieran demostrado su valía, estaban en condiciones de dirigir y ordenar la salida de la crisis.

Interesante reflexión, pero ¿se podría aplicar hoy?

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