No puedo hacer… No puedo conseguir… Cada vez que dices o piensas en algo así y acabas completando los puntos suspensivos, sin quererlo o saberlo, estás estableciendo tus propios límites sobre esa cuestión.

Jamás conseguirás nada en lo que tú mismo no creas. Así, tus creencias personales suponen tus verdaderos límites.

¿Te has planteado alguna vez dónde están tus límites? ¿Cuáles son tus creencias?

Si reflexionas un poco sobre estas preguntas, podrás acabar concluyendo cuáles son tus limitaciones. Cuando las hayas identificado, plantéate : ¿crees que verdaderamente esos son tus verdaderos límites? ¿Crees que no podrías alcanzar nada más allá? ¿Por qué no es posible?

Es muy posible que acabes concluyendo que efectivamente podrías llegar más allá de lo que inicialmente te habías planteado, y que si no lo haces, es muy posible que sea por una cuestión de creencias.

Así pues, asume que puedes conseguir mucho más de lo que estás haciendo actualmente, y que ese camino de realización empieza precisamente en la asunción de nuevas creencias. Asume que tus límites están mucho más lejanos de lo que crees en la actualidad, y que en el proceso del cambio, lo más importante es empezar cambiando las creencias.

Cuando pensemos en el dicho «si no lo veo, no lo creo», asumamos que realmente es «si no lo creo, no lo veo». Así, a partir de la creencia podremos desarrollar el plan de acción oportuno para acabar realizando y materializando cualquier propósito.

0 comentarios de “Tus límites están en tus creencias personales

  1. Josep Sanvisens dice:

    Totalmente de acuerdo Miguel Ángel. Nuestras creencias limitan nuestro potencial, como un termostato programado limita los grados de temperatura de un local.
    Siempre que no conseguimos alcanzar un objetivo que nos hemos propuesto, no es por falta de nuestra capacidad, es el reflejo o el efecto de una causa, que no es otra que nuestro condicionamiento.
    La buena noticia es que las creencias que nos condicionan siempre se pueden cambiar.
    GRACIAS POR ESCRIBIR

    • Miguel Angel dice:

      Josep,

      El ejemplo del termostato que has introducido me parece muy clarificador. Efectivamente es así. La creencia actúa en nuestra mente como ese termostato que tú has comentado. Cuando llega a ese límite, simplemente desconecta la acción.

      Sabiendo cómo funciona, parece evidente que necesitamos trasladar nuestras creencias mucho más lejos para que el resultado de nuestra acción sea más fructífero.

      Gracias por tu comentario!

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