Fue en febrero de 2000. Aún lo recuerdo. Vaya momentos! Con cierta frecuencia mi cabeza vuelve a aquél momento, y veo momentos de angustia, dolor, sufrimiento. Hoy 16 años después pienso en aquello, y pienso que no era para tanto. Sin embargo, de forma inevitable cuando te encuentras en medio de la tormenta lo vives de forma intensa y es difícil no preocuparse. Ahora bien, visto con perspectiva, y si miro hacia atrás desde el momento actual hasta entonces veo que todo se acaba superando. Que todo tiene solución, y que efectivamente aquello fue una experiencia más que me ha curtido y me ha hecho mejor, valor de la experiencia. Hoy, después de este tiempo transcurrido, puedo decir que soy mejor gracias aquello, y que sin duda a pesar del sufrimiento fue parte de mi aprendizaje.

Aún recuerdo que en medio de aquél suceso fui a ver a un gran amigo que sin duda fue una fuente inspiradora en esos momentos importantes. Fue A.V.S. Sentados en el sofá de su despacho me preguntó : ¿Qué te pasa? Pareces preocupado. Le comenté lo sucedido con incertidumbre y dolor. Con la tranquilidad pasmosa que le caracteriza, me respondió : “Lo que te ha ocurrido es normal. Ahora piensas que es algo grave, y ciertamente puede serlo, pero conforme pase el tiempo, habrás ganado una gran experiencia y aprenderás cómo puedes mejorar”. Concluyó aquella reflexión con algo que todavía hoy recuerdo. Me dijo : “El tigre de bengala es tan temido y respetado, no por ser tigre, ni por ser de bengala, sino porque no le cabe un arañazo más en su piel”. ¡Qué reflexión! Pensé. Efectivamente. Hoy, mucho tiempo después lo entiendo mucho mejor. Aquello no fue más que una experiencia, que volviendo a aquél símil de A.V. no fue más que un arañazo en mi piel.

Pues efectivamente, para todos aquellos que día a día hacemos camino al andar, avanzando entre lo desconocido, y saliendo día a día de nuestra zona de confort necesitamos comprender esta reflexión, y asumir que muchas de las cosas que nos suceden son realmente parte de nuestro camino, y que al final, aunque nos parezca desagradable en el corto plazo, en el medio y largo, todo contribuye a nuestra mejora personal. Yo puedo decir que hoy soy más fuerte gracias a aquello que entonces no entendía. La solución no pasaba por preguntarme ¿por qué? ¿por qué a mí? ¿lo merezco? Nada de todo esto solucionaría el problema. Fue cuando escuché y entendí las palabras de mi amigo cuando empecé a superarlo.

Entonces, mientras me realizaba esas preguntas absurdas llegué a la conclusión de que algún día me reiría de eso. Y efectivamente, ese día llegó. Descubrí entonces que si podía llegar el día en que me reiría de aquello, ¿por qué no empecé a reírme entonces? Si lo hubiese hecho así desde el principio, hoy estaría en el mismo lugar en que me encuentro, y evidentemente habría evitado una parte importante del camino doloroso. TODO SUMA. Todo aporta. Todo contribuye a nuestra mejora personal.

Entendí que cuando lo que está en juego es solo dinero, eso es algo que igual que se destruye, se genera, y que si algo tiene posibilidad de volver a generarse es precisamente el dinero. NO ocurre lo mismo con la salud, o con otras cuestiones difícilmente regenerables. Ahora bien, el dinero… Es posible! El que sabe hacerlo una vez, el que lo ha hecho una vez, puede volver a hacerlo nuevamente. Las preocupaciones del camino, el tiempo invertido en sufrir, las noches de sueño,… son cuestiones que difícilmente recuperaré. Todo lo demás es cuestión de paciencia, de creencia en uno mismo, y de fe en un proyecto personal.

A pesar de todo doy por buena la experiencia. Sin duda, una de las principales lecciones aprendidas es que por difícil que resulte, el sufrimiento es voluntario, y que si hay algo que con el tiempo tenga solución, entonces no debo preocuparme ni sufrir por ello.

A.V. todo esto nunca te lo he contado hasta ahora, pero debes saber que tu inspiración fue fundamental para ayudarme a superar todo aquello que en su día te conté. Gracias. Mil gracias.

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