Os adjunto un video en el que se promociona la actividad desearrollada por la Fundación Khanimambo. Me ha impactado ver la sonrisa de esos niños de África. Como se puede apreciar, sus condiciones y facilidades son muy precarias. Sin embargo, ello no les impide sonreir.

Esto me hace pensar sobre la necesidad de valorar y agradecer más lo que tenemos. ¿Seríamos más felices si buscásemos la felicidad en cuestiones más cercanas y accesibles?. La conclusión es que ser feliz es muy fácil y económico. Reir es gratis. No cuesta dinero.

Os recomiendo que lo veáis. Su mensaje invita a la reflexión.

 

«Me sentía triste porque no tenía zapatos, hasta que encontré a un hombre que no tenía pies» – Dale Carnegie

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