Nos encontramos abrumados por la información. Diariamente recibimos miles de inputs relacionados con cuestiones que nos importan, preocupan o incluso que pueden influir en nuestra acción y estado de ánimo.

En los bares, cafeterías y restaurantes ya no sólo se habla de fútbol, toros o fiestas. Es frecuente escuchar conversaciones sobre la evolución de la “prima de riesgo”, las agencias de rating, las medidas económicas para salir de la crisis. Crisis, crisis y más crisis.

La sociedad está totalmente abducida por la influencia de los dirigentes políticos, económicos, y en general por todo aquello que los medios de comunicación se empeñan en trasladarnos día a día. Resulta curioso escuchar cómo personas con excelentes conocimientos en muchos oficios y artes distintos a la política o la economía son capaces de realizar análisis que parecen verdaderas tesis doctorales sobre economía, política, medidas de intervención,… Pues no. Esto obedece a la psicosis que nos generan los comentarios escuchados en radio, vistos en televisión, o leídos en prensa. Acabamos difundiendo lo que nos han contado, tenga o no coherencia, sea o no cierto, sin tener en cuenta que estamos siendo partícipes de la “siembra de miedo”.

Ya estamos viendo el poder que puede ejercer la política, la economía o los medios de comunicación sobre la población. Estamos influidos de forma constante por las comparecencias públicas de las personas que nos representan. Los mensajes que nos transmiten no son precisamente los más alentadores, ni los mejores para fomentar las iniciativas privadas. Esto, no sólo no nos facilita información, sino que además nos genera un estado de miedo.

Como indica Arturo Merayo en su excelente artículo: “¿Qué pasa cuando nos dicen que no podremos?, el ser humano, tiene tres maneras de reaccionar ante la adversidad:

1. – Enfrentarse con valentía, creatividad y perseverancia a las nuevas circunstancias.

2. – Abandonar o huir en búsqueda de empleo en el extranjero

3. – Inmovilismo

Como indica en el artículo, la élite económica y organismos, léase FMI, Banco Mundial, Banco Central Europeo, Ministerio de Economía,… hacen repetidas previsiones de lo que va a ocurrir. Su incapacidad de análisis e imprevisión ha quedado claramente demostrada. Las medidas que adoptan han demostrado ser ineficientes.

Respecto a los medios de comunicación, podemos leer frecuentemente titulares como “Dos años negros: El FMI prevé recesión en España hasta 2014” (Diario La Razón). ¿Para qué nos sirve información con esta carga de negativismo?. ¿Somos capaces de emprender alguna acción para crecer como trabajadores o empresarios a partir de la lectura de esta “información” (quizá desinformación)?. La respuesta es rotundamente NO. Más al contrario, lo que generamos es un estado de miedo y ansiedad. Habrá quienes ante estos titulares tengan una subida de adrenalina y les apetezca trabajar y emprender más que nunca. Sin embargo, no serán la mayoría. Más bien apuesto porque la reacción ante “informaciones” así se corresponden con el perfil de la huida o el inmovilismo del artículo que he mencionado. Y si esto es así, ¿qué esperamos para ser más selectivos con la información que recibimos?. ¿Por qué permitimos que cualquier medio, político o persona en general nos genere estados de ánimo que destruyen nuestra iniciativa e ilusión?.

Si blindamos nuestras casas y propiedades con puertas de seguridad y alarmas para prevenir la entrada de intrusos, ¿por qué entregamos nuestra iniciativa tan fácilmente a cualquiera?. ¿No deberíamos también blindarnos ante el intrusismo informativo?.
Con esto no quiero insinuar que necesitemos estar desinformados. No. Es muy importante conocer la situación real para tomar acción. Sin embargo, es necesario ser muy selectivo con las fuentes de información, e intentar sintetizar la información, dejando al margen las cargas de negativismo y subjetividad que no nos aportan nada más que miedo.

Información sí. Miedo y negativismo no. Una población atemorizada no tendrá la actitud para emprender los proyectos que sean necesarios.

Si descomponemos la palabra INFORMACIÓN encontraremos IN – FORMACIÓN.
IN. Puede significar hacia adentro. Hacia el interior. Sin embargo, también puede significar “NEGACIÓN”.
FORMACIÓN. Acción de formarse.

Debemos aplicarnos los filtros necesarios para que la información acabe siendo la búsqueda de formación (adentrarnos hacia la formación), y no la negación de formación, que es lo que está ocurriendo en muchos casos.

0 comentarios de “No dejemos que la desinformación influya en nuestra acción

  1. Orfeo dice:

    Magnífico artículo. No puedo estar más de acuerdo.

    El peor «intrusismo informativo» es el referido a la política. Los clásicos griegos decían que la política era «el arte de gobernar a los demás» y la ética «el arte de gobernarse a uno mismo». Si todos entendiéramos la diferencia, leeríamos más filosofía y menos información política. Daríamos prioridad al desarrollo profesional/personal y, seguramente, dejaríamos de utilizar la política como excusa para no mejorar personalmente.

    Y es que mucha gente de nuestra generación dice que «pasa de política» y sólo se ocupa de ella para criticar a los políticos, a los jueces, etc. No les falta razón. Pero yo personalmente no paso de política. A mi me gusta y además la considero absolutamente trascendente en nuestras vidas.
     
     Eso es así, pero a continuación la pregunta sería ¿que podemos hacer para cambiar la situación política actual? ¿Meternos en política? ¿dar publicidad a nuestras críticas?. Podemos hacerlo.
     
    El problema es que la política se ha convertido en un circo, un espectáculo mediático de mediocres. Para cambiar eso, lo más eficaz que podemos hacer es lo que nos recomendó un amigo común: prepararnos personal y profesionalmente para cuando llegue el momento.

    No sé cual será ese momento ni si llegará. Pero personalmente, por si acaso, me preparo y disfruto creciendo y aprendiendo.
     

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