¿Cuáles son los hábitos para mejorar tu productividad personal? ¿Qué podrías implantar en tu día a día para mejorar la productividad?

El hábito es aquella acción que hacemos de forma repetitiva, y sin pensar. Es algo que tenemos interiorizado de tal manera que acabamos ejecutándolos de forma automática. ¿Imaginas si tuvieses que pensar y seguir un procedimiento, paso a paso para todas esas cosas que haces de forma casi instintiva diariamente? Pues hubo un momento en que eso no era así. Seguro que recuerdas la primera vez que trataste de conducir tu coche. ¿Recuerdas que tenías que pensar cómo pisar el embrague, coger la palanca de cambios e introducir la marcha? Pues este es un buen ejemplo de algo que suponía un buen esfuerzo, y que con la repetición una y otra de vez has acabado aprendiendo. Tanto que seguro que hoy conduces cambiando las marchas sin dedicar ni un solo segundo a pensar cómo hacerlo. Pues sí, el hábito es algo que puedes implantar para otras muchas cosas, y multiplicar así tu acción y resultados.

Piensa por un momento en acciones que al día de hoy te supongan un buen esfuerzo y que si las implantases como hábito podrías acabar desarrollándolas minimizando la energía que dedicas a ello.

Te vamos a dar algunas ideas de hábitos para mejorar tu productividad personal que quizá podrías implantar en tu día a día, y que podrían suponer una importante fuente de valor añadido y resultados para ti :

  1. Empieza cada día bebiendo un vaso de agua. La noche es el período de mayor ayuno, y por eso, es importante reponer líquido a primera hora. Empieza tus días con un buen vaso de agua para solucionar el déficit hídrico que ha ocurrido mientras dormías.
  2. Practica deporte. El objetivo no es correr una maratón, ni competir en ninguna olimpiada. Practicar deporte de forma habitual te ayudará a tonificar tus músculos. Hazlo habitualmente, de forma regular, con unos horarios pre-establecidos. Unos cuantos minutos diariamente. Unos cuantos ejercicios de forma constante. En muy poco tiempo empezarás a descubrir cómo mejora tu bienestar.
  3. Planificación. Antes de empezar tu jornada laboral, dedica unos minutos a pensar y a planificar qué objetivos deseas conseguir durante el día. Descubrirás que el tiempo que dediques a esta planificación será una de tus mejores inversiones. Te ayudará a enfocar toda tu acción hacia esas cuestiones que has detectado como importantes a primera hora.
  4. Haz de la Ley de Pareto tu mejor aliado. Cuando planifiques tus objetivos, ten en cuenta que el 80% de tus resultados provendrán del 20% de tus acciones. Pues bien, dale la importancia y prominencia a ese 20%. Detrás de ellas está la mayor parte de tu éxito. Ahí debes mantener el foco. En tu proceso de planificación, trata de identificar qué tareas o proyectos son los que van a contribuir a ese 80% del resultado.
  5. Cuando hayas determinado de planificar los objetivos que pretendes conseguir a lo largo del día, empieza a ejecutar aquél que sea más importante. Ten en cuenta que tus niveles de energía son decrecientes. Es precisamente al comienzo del día es cuando tienes más energía. Por lo tanto, ese es el momento ideal para empezar a desarrollar las tareas más importantes para ti. Ten en cuenta una vez más la Ley de Pareto que hemos descrito en el punto anterior.
  6. Fragmenta tus proyectos en bloques que requieran una acción de menos de 30 minutos. Cuando te enfrentas a tareas muy grandes puedes acabar perdiendo enfoque en el objetivo que persigues. Si por el contrario divides cada gran tarea en varias subtareas más pequeñas que requieran unos recursos de tiempo y esfuerzo por tu parte más limitados, te será más sencillo poder llevarlo a cabo. Observarás que tu acción está más enfocada hacia el resultado. Cuanto más grande el objetivo, mayor fragmentación será necesaria.
  7. Implanta todas las habilidades que puedas en ti. Sea mecanografía, técnicas de lectura rápida, utilización de herramientas ofimáticas,… ¿Te imaginas cómo podrías multiplicar tu productividad si todo esto que utilizas cada día pudieses hacerlo más rápido y mejor? ¿Cuánto tiempo ahorrarías cada día? ¿Cómo aumentarían tus resultados? Te sugerimos que inviertas el tiempo que sea necesario en adquirir esas herramientas. Esto es una inversión que haces una vez, y que tiene un efecto multiplicador importante a lo largo del tiempo.
  8. Apaga todo el entorno digital que puedas. Si evitas distracciones de whatsapp, notificaciones de Facebook, Twitter,… durante tu jornada laboral, descubrirás que tu atención no se ve mermada por este ruido digital. Si adquieres el hábito de desconectarte de todo esto al comienzo de cada jornada, tus días serán mucho más productivos. ¿Significa esto que no puedas atender todo esto si te gusta? No. Es cuestión de entender que hay tiempo para todo, pero que durante el tiempo que te concentras para otras cosas, esto no puede estar presente. Dedicar los momentos de menor energía y concentración para estas cosas puede ayudarte a disfrutar de días llenos de productividad personal.
  9. Ordena tu lugar de trabajo. Cuando estás rodeado de orden, encuentras rápidamente todo lo que necesitas, y aumentas tu productividad. Comprométete a no iniciar la jornada sin contar con un espacio de trabajo limpio y ordenado. Será un buen aliado para que la jornada transcurra con productividad y efectividad.
  10. Acostúmbrate a trabajar con vencimientos. Para cada tarea que debas realizar no solo debes contar con el registro de la tarea pendiente, sino también cuál es su vencimiento. Cuando implantas el hábito de trabajar con vencimientos observarás que las cosas acaban sucediendo. Si detectas que aplazas el vencimiento de una tarea de forma repetitiva, haz un alto en el camino y plantéate si podrías estar entrando en un bucle de postergación. Adquiere un compromiso contigo mismo al entender que los vencimientos son para cumplirlos. Si no lo consigues, reflexiona. ¿Estás aplicando vencimientos inadecuados? O ¿estás postergando porque no te apetece hacer esa tarea? Cuando implantes el hábito de aplicar vencimientos a todo y analices lo que empieza a pasar, encontrarás información muy importante.
  11. Registra tus pensamientos conforme surjan. Acostúmbrate a no retener información en tu mente que pueda ser registrada. Te sugerimos que cuentes con una libreta o similar donde puedas registrarlo todo conforme te vaya surgiendo. Evita tener tu cabeza llena de información que puede ser registrada. Evita también tener papeles sueltos llenos de notas que puedes acabar perdiendo. Cuando aprendas a registrarlo en un mismo lugar, y tengas confianza en que esa información está segura habrás descubierto un buen procedimiento que libera tu mente, y que te permitirá enfocar toda tu energía en cuestiones importantes. Observarás que los recursos que dedicabas a retener información en tu mente no eran efectivos.
  12. Establece unas franjas horarias en las que vas a leer tu correo electrónico, y vas a responderlo. Cuando establezcas el hábito de atender el correo únicamente dentro de esas franjas horarias previamente establecidas, observarás que tu productividad se multiplica. Si no lo haces así, acabarás el día con la sensación de haber “permanecido toda la jornada en tu bandeja de entrada”. ¿Qué sensación de productividad tendrás al final del día? Que no has avanzado. Es normal. Habrás demostrado a tu entorno que eres extremadamente rápido en responder todo lo que te han planteado, pero al hacerlo así, probablemente no habrás hecho nada de lo que debías. Estar todo el día pendiente de la bandeja de entrada es una buena fórmula para no avanzar y no producir resultados.
  13. Organiza todas las tareas que debas realizar en bloques. Si tienes que hacer llamadas, leer emails, contestar emails, reuniones, cálculos,… trata de agrupar todas las tareas correspondientes a cada grupo, y a realizar todas las tareas de un mismo tipo de forma conjunta, una detrás de otra. Evitar saltos entre tareas muy distintas acabará ayudándote a aumentar tu productividad.
  14. Comprométete a acabar con la multitarea en tu acción. No hay nada menos productivo que tratar de hacer varias cosas a la misma vez. Esto que los ordenadores gestionan tan bien es poco productivo para nosotros. Por lo tanto, concéntrate en una única cosa a la vez, y verás que cuando lo haces así, tus resultados son mejores.
  15. Valora la productividad de los demás tanto como la tuya. Trata la productividad de los demás igual que la tuya. Los hábitos de la puntualidad, la concreción, la simplificación en las comunicaciones,… son cuestiones que debes observar en tu día a día. Haz saber a tu entorno lo importante que es para ti vuestra productividad, y pide que respeten la tuya del mismo modo que tú estás tratando la suya.
  16. Haz que la delegación empiece a jugar a tu favor. Delegar es uno de los hábitos que más cuesta implantar. Tenemos la tendencia a desconfiar de nuestro entorno, y asumimos que las cosas importantes deben ser realizadas por nosotros mismos. Si es así, ante cualquier tarea, plantéate, ¿la puedo delegar? Si la respuesta es sí, hazlo. No lo dudes. Si la respuesta es no, pregúntate ¿por qué? Analiza entonces tus respuestas. ¿Son consistentes o son solo miedos sin fundamento? ¿Crees que merece la pena intentarlo? ¿Cómo sería tu vida si delegases más tareas e hicieses a tu entorno más responsable respecto a lo que tú necesitas y es importante para ti? ¿Mejoraría tu productividad? ¿Alcanzarías alguno de los objetivos que persigues de forma rápida y efectiva?
  17. Toma consciencia de la importancia de la productividad. El hecho de que mantengas el foco sobre la necesidad de ser productivo hará que acabes siendo más productivo.
  18. Dedica un espacio de tiempo diario a la lectura. En ella encontrarás inspiración, reflexiones, ideas, planteamientos que te ayudarán a mejorar en tu día a día. Necesitas rodearte de conocimiento, y en los libros encontrarás una buena fuente de conocimiento e información que te resultarán de ayuda en tu acción diaria. Lee biografías, descubre cómo esos grandes realizadores han resuelto retos en sus vidas parecidos a los tuyos, lee libros relacionados con cuestiones que tú tengas que desarrollar,… Identifica qué es lo que te gustaría aprender, o en qué o quién te gustaría inspirarte, y desarrolla un plan de lectura.
  19. Aprende a celebrar cada pequeño resultado. Esto es algo que muchas veces damos por supuesto, y que acabamos no haciendo. Hemos leído en multitud de libros que la motivación es la gasolina de la acción. Cuando cuentas con una motivación extraordinaria, la calidad de tu acción se multiplica. ¿Sabes qué es lo que pasa con tus resultados cuando tu acción es potente? Pruébalo. Adquiere el hábito de celebrar cualquier pequeño triunfo. Por pequeño o insignificante que te parezca celébralo. Observarás que empezarás a generar un bucle de éxito que acaba atrayendo y generando más éxito. Todo esto se retroalimenta, y al final el resultado será… ¡Extraordinario!
  20. Revisa tus hábitos periódicamente. Cuando implantas un hábito acabas sentando y asumiendo un dogma en tu día a día. Cuando lo pienses te darás cuenta que es algo que tienes tan interiorizado que difícilmente te vas a cuestionar si debes cambiarlo. Abrir un período de reflexión de forma periódica para ver si se puede mejorar, o si se puede hacer en menos pasos o con mayor productividad es algo que te ayudará a ir depurando cualquier proceso que hayas implantado. Recuerda que todo es mejorable, y que conforme vayas mejorando, los procedimientos pueden ser revisados y cambiados para mejorarlos. Encontrarás así que entras en una espiral continua de mejora en tu productividad. Recuerda que el objetivo es simplificar, simplificar y simplificar.

¿Qué ocurriría con tu productividad personal si implantases algunos de estos hábitos en tu vida? ¿Te gustaría hacerlo? Desde Máximo Potencial somos conscientes de la importancia de los hábitos, y por ello hemos dado la importancia que esto tiene en nuestro planificador FOCUS PLANNER. Hay un apartado específico dedicado a la implantación de nuevos hábitos, donde incluso hemos incluido un formulario para registrar el cumplimiento de los nuevos hábitos en el día a día. El éxito de la implantación de nuevos hábitos está en la constancia de la implantación, y por ello, cuando registramos que SÍ lo hemos realizado durante un número significativo de días, acabamos interiorizándolo y aplicándolo. Cuando no nos demos cuenta, tendremos ese hábito implantado.

Nuestra recomendación es que no trates de implantarlos todos a la vez. Créate una lista de hábitos que quieres implantar, y hazlo de forma ordenada, de mayor a menor importancia. Implántalos uno detrás de otro, pero no de forma simultánea. Ayúdate de algún planificador como FOCUS PLANNER y desarrolla un plan de acción que sea tu mejor aliado en la dirección de tus objetivos.

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Nos gustaría conocer otros hábitos que para ti han resultado importantes, y que te han sido de ayuda en la mejora de tu productividad. Compártelos con nosotros como comentario más abajo, y ayúdanos a identificar aquellas cuestiones que sean importantes en la mejora de la productividad personal.

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