Todo proyecto gestionado por un equipo precisa de la colaboración e implicación de todos los miembros que lo forman para poder alcanzar el mejor resultado posible. La gestión de equipos requiere de unas dosis de liderazgo importantes por parte de la persona que dirige y motiva al equipo. La forma utilizada por el líder para la dirección del proyecto condicionará en gran medida el resultado que se podrá conseguir, estando así el tipo de liderazgo estrechamente relacionado con lo que finalmente se consigue.

En la gestión de equipos para cualquier proyecto, las decisiones se pueden llevar a cabo de diversas formas :

1 – Por imposición

En este caso, el líder «dicta» qué es lo que hay que hacer, y su voluntad es seguida de forma incuestionable por los miembros del equipo. Este modo de liderazgo puede ser efectivo, y generar resultados en el corto plazo. Sin embargo, generalmente resulta poco productivo en el largo plazo. La opinión y deseos del equipo en su conjunto no son valorados ni tenidos en cuenta en modo alguno por el líder. Sus actuaciones no se basan en sus deseos, sino en la imposición del líder. Se da así la situación de que mientras exista la obediencia, se producirán los resultados. Ahora bien, en el momento los miembros del equipo encuentren la fórmula para evitar la aplicación de la norma, desaparecerá la efectividad, generando así un efecto incluso adverso a los deseos pretendidos.

2 – Por acuerdo

Es frecuente que los distintos miembros del equipo puedan llegar a tener distintos puntos de vista entre sí, o respecto al del líder del proyecto. En este caso, lo que se acaba realizando no es lo que piensa ningún miembro del equipo, sino que el resultado es fruto de la negociación. Suele aplicarse así una solución intermedia entre las distintas posturas.

Las decisiones por acuerdo suelen ser poco efectivas, pues en muchos casos se acaba haciendo algo que no satisface realmente a nadie. Supone una postura intermedia que es poco efectiva y que además no resulta del agrado de nadie.

3 – Por alineación con un objetivo común

Este es el método más efectivo. Cada uno de los miembros tienen su propio punto de vista y opinión. Sin embargo, todos, en su conjunto subordinan su voluntad a la del proyecto. A todos les gustaría poder llevar a cabo la decisión según su postura, pero por encima de esto, entienden y comparten la necesidad del proyecto en si mismo. Su alineación y compromiso con el proyecto hace que aunque lo que es necesario para el proyecto no esté en sintonía con su voluntad, sometan su decisión a las necesidades del proyecto. Se alcanza así una situación donde la generosidad abunda, y el deseo de avance por el objetivo común hace que todos los miembros acaben deseando ceder para ver cómo se produce un avance fruto del esfuerzo común.

El líder que es capaz de generar la alineación de todo su equipo en el proyecto acaba generando la clase y calidad de resultados que éste requiere. Se producen así importantes avances y resultados. El liderazgo surgido a partir de la alineación es capaz de conseguir crecimientos muy estables y sostenibles en el tiempo. Además, consigue desarrollar el deseo y anhelo del equipo de pertenecer al proyecto. La complicidad que se genera es capaz de alcanzar las cotas más altas.

Cuando has ejercido el liderazgo para la gestión de equipos en cualquier proyecto, ¿qué opción es la que has escogido? Y cuando te has encontrado en un proyecto liderado por otros, ¿qué tipo de liderazgo has identificado? ¿Qué resultados has percibido en cada caso? ¿Qué sentimientos has desarrollado en función del tipo de liderazgo que has encontrado? Haznos llegar tus reflexiones a través de los comentarios más abajo, o a través de las redes sociales, facebook o twitter.

(*) Foto : Carlos ZGZ (Flickr)

Un comentario de “Las 3 clases de liderazgo para la gestión de equipos

  1. Josep Sanvisens dice:

    El liderazgo que he ejercido he procurado que fuera el de alineación con un objetivo. Mis equipos de trabajo siempre han sido pequeños 3 o 4 personas. la máxima dificultat siempre la tuve en que cada miembro considerara el objetivo como propio.
    En proyectos liderados por otros, no siempre, pero si muchas veces, me he encontrado con imposición, disfrazada de objetivo común.
    GRACIAS POR ESCRIBIR MIGUEL ÁNGEL.

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