Dice el refranero que la necesidad hace al hombre. Las grandes historias de éxito han surgido a partir de momentos de necesidad o de situaciones muy complejas.

Los que tuvimos la ocasión de escuchar la historia de Francisco R., contada en primera persona por el que fue fundador de una de las empresas que actualmente es líder en el sector de la construcción fue toda una experiencia.

Francisco nos contó cómo fueron sus humildes inicios, y el esfuerzo que le supuso crear su empresa. Pasó momentos de verdadera necesidad y dificultad. Su trayectoria no estuvo exenta de incidentes. Nos contaba su  experiencia cuando tuvo su primera suspensión de pagos (hoy concurso de acreedores).

Recordaba con tristeza cómo los proveedores, los bancos y demás instituciones que habían mostrado simpatía y cercanía en sus épocas de bonanza, le dieron la espalda en los momentos de dificultad, cuando más lo necesitaba. No le sorprendía, pues pensaba que es frecuente estar “rodeado de personas que nos ponen el paraguas cuando hace sol, y que nos lo quitan cuando llueve”.

Hubo dos hechos que a él le marcaron particularmente. El primero fue cuando llamó por teléfono a un proveedor para comprar un rollo de tela asfáltica. El proveedor le comentó que el material estaba disponible en stock, pero que tendría que abonar 5.500 Pesetas de la época al contado. Francisco consiguió reunir ese importe, y fue a recoger el material. Cuando llegó al almacén, el encargado le comunicó que el rollo que le quedaba tenía 2 metros más de lo que pensaba, y que debería abonar las 750 Pesetas que suponían el exceso. Dado que Francisco no contaba con ese importe en ese momento, el proveedor, que hasta entonces mostraba extremada amabilidad, y hacía todo lo posible por vender cuanto más mejor, decidió cortar los 2 metros que había de exceso para no darle crédito por importe de 750 Pesetas. Esta experiencia le dejó huella, y años después, cuando nos encontramos todavía la recordaba con tristeza.

El segundo hecho sucedió unos meses más tarde. Como cada mañana, acompañaba a su hijo al colegio, y decidió parar en una cafetería para tomar un café. Cuando empezó a leer el periódico local, vio su fotografía en primera página indicando : “Francisco R., procesado por estafa”. Con posterioridad pudo demostrar que la estafa no fue tal, pero a pesar de ello, el daño moral ya estaba hecho. Ya sabemos lo que pasa con determinados medios de comunicación, y su especial respeto y entendimiento del  “principio de inocencia”.

Aquella experiencia, y la pregunta de su hijo de porqué aparecía su foto en el periódico supuso un antes y un después en su trayectoria. Muchos de nosotros nos habríamos derrumbado ante estas circunstancias, pero no fue el caso de Francisco. Nos comentaba que en aquel preciso momento se dió cuenta que no podía caer más bajo, y que si algo podía hacer a partir de entonces era crecer. Su lectura de la situación demuestra el carácter y valía de esta persona.

Pues bien, Francisco, apoyado por su familia y con la fe en su proyecto como único activo con el que contaba en aquel momento, demostró a la sociedad que estaba equivocada. Aquella empresa y empresario que la sociedad criticaba por aquel entonces, actualmente es líder en su sector, y goza de excelente reputación y reconocimiento.

El caso de Francisco es un buen ejemplo del emprendedor que se encuentra con tropiezos en su carrera, y que con el esfuerzo y las sólidas bases de sus creencias es capaz de levantar esa situación. Todo un ejemplo de que la “necesidad hace al hombre”, pero claro está, al hombre que tiene la claridad de ideas y confianza en si mismo que él tenía.

Recordamos su “profecía” ya en aquel año 2000 de que nuestra sociedad pasaría por dificultades. No por la competencia china. No por la crisis. Era una cuestión de actitud. En aquel momento, él decía ver a la sociedad acomodada y sin actitud por el progreso y la mejora. Unos cuantos años más tarde, hemos visto cómo sus palabras fueron premonitorias de lo que estamos viviendo.

Francisco, gracias por tu ejemplo. Tu obra, tus palabras y tu determinación quedarán siempre en nuestro recuerdo como un ejemplo de superación.

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