La gestión de cualquier proyecto a través de un equipo presenta grandes ventajas y oportunidades, pero es importante que exista la adecuada implicación, sintonía e interés de todas las partes.

Cuando se desarrolla una dinámica de grupo, es frecuente que el trabajo acabe siendo realizado únicamente por una parte del equipo. Esto puede generar roces y problemas entre las distintas partes implicadas, y puede tener consecuencias imprevisibles. Es algo que no suele dar buenos resultados, e incluso puede acabar con la motivación del equipo en su totalidad, y del proyecto en sí.

¿Qué diferencias existen entre  el sistema de gestión «push» y «pull» para la generación de resultados en una dinámica de grupo?.

Cuando una parte, y sólo una parte de los miembros del grupo tienen la iniciativa y desarrollan el trabajo, están llevando a cabo una gestión de tipo  «PUSH». Están literalmente empujando el «carro» del grupo. En este caso, aun cuando cuenten con el reconocimiento y aplauso del grupo, es una situación que acaba generando un importante desgaste para las «cabezas tractoras».

Si por el contrario, se genera una gestión participativa, donde los distintos miembros del grupo realizan unas aportaciones simétricas, donde el interés por la consecución de un objetivo común es compartido, la situación cambia radicalmente. Nos encontraríamos entonces en una gestión de tipo «PULL». En este caso, la totalidad de los miembros «tiran del carro», y se genera una inercia colaborativa que se autoalimenta. La magia y entorno que se puede llegar a alcanzar en este caso genera el contexto adecuado para poder conseguir las metas más altas.

Si estás llevando cualquier proyecto en equipo, comenta esta situación con tus compañeros, plantéate en qué situación te encuentras, y haz todo lo posible y necesario para acabar realizando una gestión de tipo «pull».

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