En este artículo vamos a analizar el concepto de la “seguridad laboral”, y veremos una fórmula para desarrollar la “buena seguridad” que todos necesitamos. Descubriremos que el concepto de seguridad laboral que tenemos actualmente concebido es quizá mal entendido por muchas personas, y que la forma que tienen de enfocarlo dista mucho del camino necesario para conseguir lo que realmente necesitan.

Voy a estudiar una carrera para conseguir un buen trabajo que sea seguro. Voy a aprobar una oposición para conseguir un puesto de trabajo seguro. Voy a conseguir que mi empresa me haga un contrato fijo y voy a tener así mayor seguridad…

Estas reflexiones las hemos escuchado en nuestro entorno, o incluso nosotros nos las hemos llegado a plantear en ciertas ocasiones. ¿Verdad? Pues bien, como vamos a ver, en muchos casos, este planteamiento se corresponde con un mal entendimiento del concepto de seguridad laboral.

¿Qué es lo que nos da la seguridad en nuestro proyecto? ¿Es el puesto de trabajo en sí mismo, o es nuestra capacitación y actitud en nuestro día a día?

Cuando buscamos la seguridad a través del puesto de trabajo, realmente estamos entregando lo que pretendemos a un tercero. Cuando lo enfocamos así no hacemos más que tratar de aprovechar la rigidez de un sistema para garantizar nuestra estabilidad. En definitiva, es un modo de obtener seguridad gracias a la ineficiencia de un sistema que no establece relación entre nuestro conocimiento, actitud o desempeño y el propio puesto. Obtenemos algo que podemos mal entender como seguridad porque hay un contrato que nos garantiza esa “cierta estabilidad”. Ahora bien, ¿es realmente esto un sistema seguro? ¿Creemos que estamos garantizando así la estabilidad que necesitamos? La respuesta es que esa rigidez puede establecer una indemnización, pero en ningún caso constituye una verdadera seguridad laboral. Las rigideces existentes hace que estemos a tan solo una indemnización de distancia de abandonar el proyecto.

¿Qué ocurre si en un momento determinado no tenemos cabida en el proyecto? Obtendremos una indemnización, y poco más. ¿Y a partir de ahí? Pues volveremos a ofrecernos a un mercado en el que con nuestra actitud, nuestros conocimientos,…, podremos volver a conocer el precio y valor que ese mercado está dispuesto a pagar por nuestro talento. Para aquellos que se hayan ocupado de incrementar su valor día a día a través de sus conocimientos, actitud,… sin duda habrá oportunidades, y si no, ellos mismos podrán incluso crearlas. Para aquellos que se han acomodado en su puesto de trabajo anterior contando con esa mal entendida seguridad laboral, descubrirán una realidad compleja, donde las oportunidades que les aguardan son más bien escasas, y en muchos casos, hasta tendrán dificultades para encontrar otras oportunidades con retribuciones similares a las que tenían con anterioridad.

¿Habría un modo de obtener esa seguridad sin necesidad del supuesto escudo legal?

Entendemos que sí. Cuando tratamos de desarrollar nuestra acción a partir de la mejora en nuestra formación, cuando obtenemos más y mejores conocimientos en nuestra área, cuando desarrollamos una actitud insuperable en el trabajo, cuando nos constituimos en verdaderos motores y dinamizadores de nuestro entorno gracias a nuestra iniciativa, desarrollo y trabajo,… estamos generando la verdadera seguridad. Entonces sí, la indemnización no será lo que nos mantenga en ese puesto de trabajo. Seremos nosotros los que estaremos en condiciones de decidir en qué proyecto queremos participar.

Alcanzamos así una situación de buena seguridad y certidumbre en la que el puesto que ocupamos lo hacemos no tanto por la dificultad que pueda tener la dirección en cambiar de personas, sino por nuestra verdadera valía y contribución al proyecto. Cuando tenemos la capacitación necesaria, invertimos el tiempo que resulte necesario para mejorar nuestra formación, desarrollamos nuestras tareas con iniciativa y actitud positiva y, en definitiva, cuando nos concentramos y enfocamos en nuestro verdadero valor y en la generación de valor a todo nuestro entorno, acabamos desarrollando la verdadera seguridad, esa seguridad que sí creamos nosotros.

A la vista de estos dos escenarios, las diferencias son bien evidentes. Encontramos así que aquellos que se amparan en la seguridad indemnizatoria podrían no garantizar los ingresos que necesitan para sus proyectos personales de vida presentes o futuros. En cambio, aquellos que optan por la buena seguridad acabarán confiando en su valía y actitud para su desarrollo. Saben que en ese proyecto o en cualquier otro tienen cabida, y si efectivamente no lo encuentran, incluso se consideran capacitados para cambiar de proyecto o incluso poner en marcha el suyo propio. Bien sean trabajadores por cuenta propia o ajena, dependen de sí mismos, y no de la voluntad de terceros.

En definitiva, la buena seguridad laboral es aquella que no depende del puesto, ni del proyecto, sino de cada uno de nosotros.

Vemos así las consecuencias bien distintas que podemos llegar a alcanzar en cuanto a seguridad se refiere en función de que decidamos desempeñar un modelo u otro.

¿En qué caso te encuentras? Si efectivamente ya estás desarrollando ese modelo en el que tu buena seguridad la generas tú mismo, FELICIDADES!!!

Si por el contrario, eres de los que más que ocuparte detu formación, dela mejora continua de tu trabajo, degenerar el máximo desarrollo con tu tiempo,… te amparas bajo ese “escudo legal” que crees que garantiza tu puesto de trabajo, te animamos a que reflexiones sobre lo que aquí exponemos, y determines la conveniencia o no de cambiar el enfoque hacia el paradigma de la “buena seguridad personal”.

¿Cómo cambiaría tu vida si empezases a gestionar tu día a día según el modelo de la buena seguridad?

2 comentarios de “La buena seguridad laboral. Cuando el concepto de seguridad no es bien entendido

  1. Josep Sanvisens dice:

    La seguridad laboral para mi depende de lo útil y necesario que sea para la sociedad aquello que damos, del grado de profesionalidad con que lo damos y la dificultat que exista para sustituirnos. Abrirse totalmente a aceptar los cambios de acuerdo con las necesidades y formarse convenientemente y contínuamente es lo que podemos poner de nuestra parte. Si lo hacemos, la dificultat de sustituirnos se dará por añadidura.
    ¡GRACIAS MIGUEL ANGEL!

    • Miguel Angel Guillo dice:

      Hola Josep,

      En tu comentario queda patente algo muy relevante. La importancia de la vocación de servicio a los demás. No debemos olvidar que la clave es precisamente eso, dar y ser útiles a los demás. Cuando lo hacemos así acabamos obteniendo buenos retornos, entre los que se encuentran lo que yo comentaba en el artículo como «buena seguridad laboral». Las personas que se entregan a los demás al máximo, y que hacen todo lo que está a su alcance (formación, dedicación, trabajo con compromiso,…) por mejorar todo lo que les rodea acaban no necesitando preocuparse por la seguridad de su puesto de trabajo. La obtienen de forma natural. Es la consecuencia del buen hacer.

      Gracias por tu comentario JOSEP!!!

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