Un testimonio del impacto positivo del libro AHORA SI

Agradecemos los numerosos e-mails y mensajes que estamos recibiendo de lectores, que comparten con nosotros cómo la lectura del libro AHORA SÍ está mejorando sus vidas, y les está ayudando a superar determinadas situaciones.

Hoy queremos reproducir uno de los mensajes recibidos de César G.C., quien nos comenta la experiencia que tuvo recientementemente con su hijo.

“Os agradezco enormemente la iniciativa que habéis puesto en marcha con el libro AHORA SÍ. Contiene artículos interesantes que pueden resultar de mucha ayuda. Me gustaría compartir con vosotros una experiencia que tuve el sábado pasado con mi hijo Pablo, de 9 años.

Pablo participó en un torneo de tennis. En la primera ronda había dos partidos. Los ganadores de esta primera ronda pasarían a la segunda. Pues bien, en el primer partido, Pablo y su compañero perdieron 6-2, 6-4 y 6-2. En el segundo partido, volvieron a perder 6-0, 6-2 y 6-2. Observé que en el segundo partido, conforme iba transcurriendo el partido y él veía que junto con su compañero no eran capaces de ganarlo, empezó a tener unas reacciones negativas. Su impotencia al ver cómo no podían ganar, y que quedarían eliminados, sin posibilidad de pasar a la siguiente eliminatoria generó en él un deseo incontenido de insatisfacción.

Quedé sorprendido, pero no le di más importancia. Al finalizar el partido, felicitó a los dos jugadores del equipo rival, pero cuando me acerqué a él para felicitarlo por el buen partido realizado, aún a pesar de haber perdido, rompió a llorar y salió corriendo. El padre de su compañero Álex me comentó : “Además de enseñarlos a jugar al tennis, tendremos que enseñarlos también a superar estas cuestiones”.

Llegué al coche y lo encontré allí. Sentado en el suelo, sin consuelo por lo que había ocurrido. Mi hijo es muy competitivo, y la sensación de frustación y fracaso a estas edades es difícil de contener.

Durante el camino de vuelta a casa no hubo comunicación, y dediqué ese tiempo a pensar cómo debería tratar este asunto. En un primer momento, pensé en no darle más importancia, y dejarlo pasar sin más. Cuando llegué a casa, recordé el libro AHORA SÍ que había leído semanas atrás. Lo volví a coger, y al repasar el índice, recordé que en los artículos 44 (Por qué Rafa Nadal ganó el mejor partido de la historia), y 49 (Las creencias que llevaron a Michael Jordan al éxito) había algo que podría ayudarme a tratar lo que había vivido esa tarde.

Volví a leer los artículos, y efectivamente, tenían contenido de utilidad. Decidí llamar a Pablo, y a solas le conté que había leído un libro llamado AHORA SÍ, y que me gustaría compartir con él algunas páginas. Aunque seguía frustrado, finalmente conseguí que leyese estos dos artículos. Empezó por el de Michael Jordan. El punto 9 de ese artículo le resultó curioso (Celebra el fracaso. “He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera deportiva. He perdido más de 300 partidos. En 26 ocasiones asumí el tiro decisivo para ganar el partido y lo fallé. He fallado una y otra, y otra, y otra vez en mi vida. Y esto ha sido precisamente la clave de mi éxito”). Lo leyó dos veces. Tras la segunda lectura se sonrió. Me preguntó quién era Michael Jordan. Le expliqué su relevancia como jugador de la NBA, y aproveché para ponerle vídeos de Youtube con algunas de sus jugadas. Quedó fascinado.

Tras la lectura de este artículo, y ya con una actitud muy renovada, le pedí que leyese el artículo 44. En este caso, sí tiene una referencia directa de quién es Rafa Nadal, y como practicante del tennis, es uno de sus héroes. Cuando leyó que el éxito de la final de Wimbledon de 2008 comenzó con la derrota en 2007 me preguntó : “papá, ¿cómo es posible que en este libro hable de que perder es necesario para ganar?”. Le dije que en el deporte, igual que en la vida, lo que cuentan son las experiencias, y que de todo se aprende. Que las derrotas son ocasiones extraordinarias para aprender qué es lo que debemos mejorar, y que siempre debemos obtener una lectura positiva de las cosas que nos ocurren. Volví a los ejemplos de Michael y de Rafa, y le comenté que ellos, cuando tenían 9 años también ganaban y perdían partidos, y que gracias a ello, habían alcanzado lo que él acababa de ver.

Sus ojos brillaban de felicidad. Acababa de aprender que lo que le había pasado no eran malo. Aún así volvía a preguntarme : “Entonces, cuando mis amigos me pregunten por el resultado del partido, ¿qué les digo?”. Advertí que parte del problema residía en la opinión que sus compañeros podían tener de él. Le pedí que tratase el asunto con naturalidad, y que en cualquier caso dijese la verdad de lo que había ocurrido, y sobre todo, que les contase lo que había aprendido durante y después del partido.

Quedé muy sorprendido de su reacción. Me pidió que por favor llamase a su amigo Álex. Sin preguntar para qué, marqué en mi teléfono el número de su padre. Pidió hablar con Álex. Me marché del salón para que hablase con naturalidad. Cuando terminó, se dirigió hacia mí, y con una sonrisa prominente me devolvió el teléfono. Le pregunté : “¿qué le has dicho?”. Me respondió : “Nada. Le he pedido disculpas por mi enfado, y le he dicho que había visto un video de un jugador de la NBA que había acabado siendo el mejor jugador del mundo aún a pesar de sus errores, y que Rafa Nadal consiguió ganar una final gracias a lo que aprendió un año antes”.

Me sentí orgulloso por haber encontrado una manera de tratar adecuadamente su frustración. Me di cuenta que el miedo al fracaso y al qué dirán son cuestiones que ya están desarrolladas a estas tempranas edades.

Os agradezco enormemente vuestra iniciativa, y os felicito por el libro AHORA SÍ. Gracias. A partir de ahora, lo utilizaré de forma más recurrente ante cualquier necesidad”.

César te agradecemos que hayas tenido el interés en compartir tu experiencia con nosotros, y celebramos que encontrases en el libro la respuesta que necesitabas en ese momento. La situación no era fácil, pero conseguiste darle una buena salida, ayudando a tu hijo a superar su frustración.

Animamos al resto de lectores a que sigan compartiendo con nosotros sus experiencias. La experiencia de César es un buen ejemplo  para todos nosotros, y nos ayudará a conocer casos prácticos que nos darán ideas de cómo tratar determinados asuntos.

Déjanos aquí tus comentarios o experiencias. ¿Has vivido alguna situación como la de César?. ¿Te han ocurrido otras cosas que has conseguido superar?. Cuéntanos qué y cómo.

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