El consumo de lácteos a debate.

La leche de cualquier mamífero cumple la función de alimentar al recién nacido. Pasado un tiempo el lactante necesita otro tipo de alimentos para su normal desarrollo, dejando así el consumo de la leche materna pues esta, SÓLO aporta los nutrientes para esa corta etapa de la vida (si no fuera así, podríamos ver a cualquier mamífero alimentándose de la leche de su madre a cualquier edad; y esto no ocurre en la naturaleza). Es el único caso, el de la especie humana, que consume leche de otros mamíferos, saltándose “a la torera” las reglas de la madre naturaleza.

¿Acaso los nutrientes que necesita un ternero en su lactancia son los mismos que los que necesita un bebé humano?

Desde hace tiempo se conoce que para que podamos absorber el calcio necesitamos una proporción determinada de este mineral con el fósforo y esta relación es diferente en la leche materna y en la de la vaca.

También sabemos de sobra que el consumo continuado de alimentos lácteos va a provocar una disminución de nuestro pH dando lugar a una condición en el organismo conocida como acidosis metabólica. ¿Y qué ocurre cuando nuestro organismo se encuentra en un estado de acidosis metabólica?. Pues que lo intenta “arreglar” mandando sales básicas (calcio, magnesio, potasio) a las zonas con esa acidosis. ¿Y dónde están nuestras mayores reservas de sales en el cuerpo?. En los huesos. Luego podemos afirmar que un estado de acidosis metabólica mantenida en el tiempo conllevará una desmineralización de los huesos, además de daños en las articulaciones, provocando problemas en nuestro aparato locomotor y pudiendo desarrollar patologías conocidas como artrosis, osteoporosis, osteopenia, problemas digestivos, calambres, etc.

Es conocido por la comunidad científica que las celulares tumorales se desarrollan con mucha más rapidez en un medio ácido que en uno alcalino, por lo que si mantenemos un estado de acidosis metabólica en nuestro cuerpo, estando favoreciendo a que las células tumorales se multipliquen con mayor rapidez.

Esto no quita a que podamos consumir algún lácteo de vez en cuando, pero no de la manera a la que nos quieren tener acostumbrados aquellos que persiguen otros intereses diferentes a los de nuestra salud, que viene a ser la de consumir lácteos de forma diaria y más de una vez al día.

Yo soy más partidario del consumo de lácteo fermentado como el yogur o la cuajada si es que uno quiere hacer uso de este tipo de alimento.

Juan José Vicente Baños
Licenciado en Ciencias Biológicas
Experto en Nutrición Ortomolecular y Antiaging
Naturópata
Más información: www.nutricionydieteticanatural.es

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