La obsesión por el precio parece que está más de actualidad que nunca. Los vuelos, la ropa,… El concepto del «low cost» se ha apoderado de muchos productos y servicios. Parece que los consumidores sólo buscan precio, pasando el resto de cuestiones (calidad, servicio,…) prácticamente inadvertidas. El argumento del precio es algo que en un momento de dificultad económica podría recobrar importancia. Ahora bien, comprar barato no es sinónimo de comprar bien.

Los parámetros tradicionales de valor-precio siguen vigentes. Como productores de cualquier artículo, o proveedores de cualquier servicio, debemos seguir concentrándonos en la búsqueda de la satisfacción de las necesidades/deseos del consumidor, pues el argumento del precio barato en sí mismo no es una razón de compra si no satisface lo que el consumidor espera con el consumo del producto/servicio.

En la medida en que prestemos importancia a la generación de valor para el consumidor, contribuiremos a la obtención de satisfacción para éste, y así, el precio, aún siendo importante, pasará a un lugar menos relevante. El consumidor seguirá interesado en nuestros productos/servicios en la medida en que éstos le aporten un valor diferencial respecto a los demás.

Las cuestiones que debemos respondernos son : ¿Qué necesita el consumidor?. ¿Qué es importante para él?. ¿Qué desea satisfacer con el consumo del producto/servicio?.

A partir de estas respuestas podríamos añadir el concepto de «EXCELENCIA», que nos ayudará a fidelizar al cliente para futuras ocasiones, y a generar el fondo de comercio que nuestro negocio necesita.

¿Qué significa servicio/producto de excelencia?.

– Realizar un producto/trabajo que satisfaga las expectativas del cliente

– Innovación

– Cumplimiento de todo lo pactado con el mismo

– Cuidado del más mínimo detalle

– Realizar algo más, inesperado por el cliente y que suponga una sorpresa agradable.

¿Qué ocurre cuando los productos/servicios se ofrecen con esta dimensión añadida de excelencia?

1 – Que el argumento del valor cobra mayor protagonismo en la toma de decisiones de consumo, en detrimento del precio.

2 – Que el cliente queda fidelizado para futuras ocasiones por la satisfacción obtenida.

3 – Genera recomendaciones hacia terceros usuarios. Ya conocemos la fuerza e importancia del «boca a boca».

Concentrémonos en seguir generando y aumentando el valor que nuestros productos/servicios aportan a los clientes y mejoremos nuestra competitividad en el mercado.

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