«Eres suficientemente BUENO, suficientemente INTELIGENTE, y suficientemente FUERTE. Convéncete de todo ello, y no dejes que la inseguridad dirija tu vida»

Amparo Setién es una persona extraordinaria. Tiene ante si misma un futuro extraordinario. Muy brillante. Para los que la conocemos, se trata de una persona llena de vitalidad y energía. Una persona con una educación exquisita, y una gran habilidad para comunicar, y gestionar cualquier asunto. Es de las personas a las que si tuviese que encargarle algo, lo haría sabiendo que lo res0lverá, sin necesidad de preocuparme cómo o cuándo. Sé positivamente que lo haría, y que lo haría bien.

Sin embargo, Amparo es una de esas muchas personas que entrega su estado de ánimo y motivación a su entorno. Probablemente no vive en el mejor entorno para ella, y lamentablemente, su vida gira más bien alrededor del desánimo.

Siendo tan simpática y alegre como siempre ha sido, ¿a qué se debe su estado actual? ¿Acaso no es una persona que tiene todas las cualidades necesarias para conseguir todo aquello que se proponga? ¿Por qué no lo hace?

Es probable que Amparo esté actualmente escuchando la música de su entorno, y no le preste ninguna atención a la suya propia. Así, si su entorno, lejos de valorar y ensalzar las extraordinarias cualidades que tiene, lo que pretende es tratar de limitar su crecimiento, al final, como consecuencia de seguir el dictado de lo que encuentra alrededor, acaba siendo infeliz. Sería el caso del águila que sabe que puede acabar volando en las alturas, pero se encuentra con las alas atadas.

Esa no es la Amparo que todos conocemos. Necesita recuperar su carácter, su alegría, su vitalidad. Sólo así podría volver a vivir intensamente ese camino de felicidad que había estado recorriendo.

Todos tenemos Amparos en nuestro entorno. No sabemos el daño que podemos hacer cuando no valoramos las cualidades que tienen, y lo que se esfuerzan día a día por hacer nuestra vida más sencilla y feliz. Incluso, en muchos casos, lejos incluso del reconocimiento, hacemos comentarios desmotivadores. Parémonos por un momento y reflexionemos lo sencillo que podría ser hacer felices a esas personas simplemente diciéndoles lo buenas, inteligentes, fuertes, … que son, o simplemente destacando las muchas cualidades que a buen seguro tienen. Esto es algo que nos costaría muy poco, y que generaría un increíble impacto sobre las vidas de esas personas. Este reconocimiento debe ser sincero. Si realmente lo creemos, y observamos sus cualidades, ¿por qué no las decimos?

Por desgracia, no todas las personas tenemos la fortaleza de reconocer nuestras virtudes, y lejos de eso, nos fijamos en la valoración que el entorno hace de nuestro día a día. Si por desgracia acabamos en un entorno que valora poco o nada todas nuestras cualidades, podemos acabar creyendo que no las tenemos, aún cuando eso esté muy alejado de la realidad.

Amparo, por si tú no lo sabes, te lo digo yo. Eres BUENA, SIMPÁTICA, INTELIGENTE y EFICAZ. Además tienes otras muchas cualidades que te hacen única, y que te configuran como una persona muy capaz para poder emprender cualquier proyecto de gran altura. No tengas miedo. Ponte en marcha, y si la música de tu entorno no te acompaña, simplemente sube el volúmen de tu propia música. Recordarás que en INSPIRARTE hubo una obra que se creó a partir de la inspiración de este pensamiento. Es momento de pensar en ello.

Para los demás, hagamos lo posible para identificar si podríamos tener algún caso similar en nuestro entorno. Paremos un momento, y dediquemos unos pocos segundos para reconocer las virtudes de los demás. Cuando veamos el extraordinario impacto que podemos tener en sus vidas, nos daremos cuenta del bien que podemos hacer sin un gran esfuerzo. Hacer crecer a los demás en nuestro entorno es uno de los signos del liderazgo.

Deja un comentario