«No necesitas ser mejor que todos los demás. Tienes que ser mejor de lo que nunca pensaste que podrías ser» – Ken Venturi

Frecuentemente comparamos nuestro resultado con lo que nos rodea, y del resultado de esta comparación establecemos nuestro nivel de satisfacción o insatisfacción. Lo que nos sucede, lo que conseguimos es más o menos positivo en función de la comparación que establecemos con nuestro exterior.

Ocurre en los niños. Ocurre en los adultos. Ocurre en el mundo personal. Ocurre en el mundo empresarial. Las cosas que nos suceden son buenas o malas en función de cuan mejores o peores sean respecto a lo que ocurre en el entorno. Así, nuestro resultado es bueno si superamos los de nuestro entorno, y sería menos positivo, o incluso negativo si llegase a estar por debajo. ¿Cuántas veces acabamos considerando una nota en un examen como buena en función de que sea superior a la de nuestros compañeros? ¿Cuántas veces un resultado empresarial es satisfactorio cuando supera al de la competencia?

Hay toda una metodología, conocida como benchmarking, basada en comparar nuestros resultados con los de un cierto índice o entorno. Observemos cosas cotidianas que suceden en nuestro entorno. Nuestro día a día está lleno de ránkings, donde cada posición se compara con las demás. Por ejemplo, el ránking Forbes establece por orden de «importancia» las mayores riquezas del mundo. La cuestión no es el aprendizaje de las buenas prácticas de la quinta riqueza del mundo, sino  llegar a la conclusión de que es superior a la sexta, e inferior a la primera, segunda, tercera y cuarta. ¿Tiene todo esto algún sentido? ¿Fomenta esto una actitud positiva de mejora personal?

¿Qué necesidad tenemos de estar comparando constantemente todo lo que hacemos y todo lo que nos ocurre con el entorno? ¿Realmente nos debe importar el entorno?

Somos únicos e irrepetibles, y realmente más que competir con el entorno, deberíamos tratar de ofrecer la mejor versión de nosotros mismos en cada momento. Es en este punto donde podemos encontrar la verdadera realización personal, que no está en modo alguno relacionada con la comparación respecto al exterior, sino con la satisfacción de nuestra conciencia personal de que siempre hacemos lo mejor que podemos hacer, y que en cualquier caso, tratamos de dar todo lo mejor de nosotros mismos. A partir de esta idea podremos desarrollar esa actitud positiva para conseguir mejorar.

Dejar de establecer comparaciones y enfocarnos en nuestra mejor versión de forma constante es un buen método para alcanzar la felicidad. No perdamos enfoque ni energías en medir nuestros resultados respecto a los demás. Aprovechemos ese momento para seguir mejorándonos en los distintos roles que diariamente desempeñamos.

¿Qué cambiaríamos en nuestro día a día si tratásemos de ser los mejores padres, los mejores trabajadores, los mejores hijos, los mejores profesionales,… que podríamos llegar a ser? Eso es lo verdaderamente importante.

Establecer la comparación entre lo que somos, y lo que podríamos llegar a ser es una fórmula para medir nuestro potencial de crecimiento en ese área. Esa práctica sí nos ayuda a mejorar en ese camino, y conforme vayamos avanzando, iremos consiguiendo resultados que nos mejoran constantemente. A diferencia de la comparación con el entorno, que poco o nada nos ayuda, cuando tratamos de mejorar en términos de la mejor versión que podemos llegar a ser, sin quererlo, estamos recorriendo el camino de nuestra realización personal para acabar consiguiendo esa versión insuperable de cada uno de nosotros.

¿Qué deberíamos cambiar en nuestra acción para conseguir esa mejor versión de nosotros mismos? Este es un buen ejercicio de reflexión. Cuando lo hayamos concluido y observemos nuestras notas e ideas, nos daremos cuenta de la cantidad de cosas que sí podemos hacer, y que están a nuestro alcance, todo ello, sin considerar en ningún momento cómo lo hacen los demás, o qué es lo que ocurre fuera de nuestra radio de acción.

¿Cómo sería el mundo si todos, desde el punto de vista individual desempeñásemos nuestra acción desde este punto de vista?

Un comentario de “Cómo desarrollar una actitud positiva de mejora personal sin establecer comparaciones

  1. Josep Sanvisens dice:

    Es muy importante esta idea de la NO COMPARACIÓN. En el colegio, en los deportes, en la profesión… ¿Porque no nos enseñan a valorar el esfuerzo y la importancia de mejorar para compartir en vez de valorar solo los resultados para competir? Siempre me duele ver a un deportista llorar porque unas décimas de segundo le han impedido tener una medalla, o ver las caras tristes y decepcionadas de un equipo, por un gol de penalti, en el tiempo de prórroga de un partido de fútbol.
    GRACIAS MIGUEL ANGEL

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