¿Cuál es tu verdadera capacidad? ¿Has descubierto ya cuál es tu verdadero potencial? ¿Sabes cómo desarrollar tu potencial? Si alguna vez lo has pensado y has tratado de encontrar respuestas a estas preguntas, es posible que hayas llegado a la conclusión de que puedes hacer mucho más de lo que haces y, ser mucho más de lo que eres. Piensa ahora mismo en todo lo que sucede en tu entorno. Todo cuanto observas está relacionado con tus creencias, tu actitud, tu acción,… En definitiva, eres el verdadero responsable de todo cuanto observas.

Estoy convencido que tienes más capacidad para hacer más de lo que actualmente estás realizando. ¿Por qué no tratas de alcanzar tu máximo potencial? ¿Qué te frena o impide lograrlo? Si alguna vez te lo has planteado, es posible que te hayan surgido respuestas que te han permitido seguir en tu zona de confort, pero que en definitiva, no son las respuestas que necesitabas para avanzar en tu desarrollo. Seguro que por el camino has encontrado respuestas que te han justificado de mil formas diferentes el porqué no has podido o debido hacer algo. Sin embargo, eres tú quien debe tratar de romper esa dinámica y convencerte a ti mismo que si no lo has puesto en marcha y lo has logrado todavía es precisamente por eso, porque no te lo has creído, porque no has querido realmente alcanzarlo.

Piensa por un momento en eso que tanto te habría gustado hacer o conseguir, y que hasta ahora no lo has hecho, y trata de reflexionar sobre las siguientes cuestiones

1 – ¿Crees que es posible? No te pregunto sobre la probabilidad o no de conseguirlo, sólo sobre si es posible o no. Recuerda que tu acción está directamente relacionada con tu creencia, y que NUNCA realizarás nada que tú asumas que no es posible. Por eso, el primer paso es creer en la viabilidad de tu objetivo.

En este primer punto, me gustaría compartir contigo una frase inspiradora :

«Ves cosas y dices ¿por qué?.  Yo sueño cosas que nunca fueron y me pregunto ¿por qué no? – George Bernard Shaw

2 – ¿Conoces a alguien que haya hecho ya algo similar? En el supuesto de que sí conozcas a alguien que lo haya conseguido, ¿podrías utilizar su ejemplo como punto de referencia? ¿Qué tiene esa persona más que tú? ¿Te falta formación en algo? ¿Te falta algún recurso que hasta ahora no tienes? ¿Lo puedes conseguir? Seguro que en muchas ocasiones has detenido o incluso no has llegado a emprender acción porque te repites mil veces todo lo que te falta. Sin embargo, ¿te has planteado si todo eso que te falta y que te ha paralizado puedes llegar a conseguirlo de algún modo? Apóyate en esas personas que ya han hecho cosas similares, y utilízalas como punto de referencia.

3 – Piensa por un momento que ya lo has conseguido. ¿Cómo es tu vida en ese momento? ¿Te sientes feliz? ¿Qué sientes? Cierra los ojos y disfruta de la experiencia.

4 – ¿Merece la pena? ¿Estarías dispuesto a pagar el precio en términos de esfuerzo y tiempo para conseguirlo? Recuerda que debe existir una coherencia entre lo que pretendes alcanzar y tu nivel de compromiso. Cualquier incoherencia en este sentido no haría más que «poner piedras» en tu camino y empezar a crear dificultades añadidas en torno al objetivo. Cuando no estás dispuesto o no haces lo que debes, lo que ocurre es que sigues manteniendo un objetivo en tu mente del que te estás alejando constantemente. Esa incoherencia entre lo que quieres y lo que haces, no hace más que justificarte la dificultad, la imposibilidad,… No. Nada de todo esto. La única cuestión es precisamente que tu plan de acción no está enfocado ni encaminado en la dirección del objetivo. Así pues, trata de no fijarte ningún objetivo como tal, para el que no estés dispuesto a «pagar el precio» necesario.

5 – Ahora, a partir de ese «momento mágico» en el que ya has visto cómo se ha transformado tu vida al conseguir ese objetivo, y te has convencido que verdaderamente vale la pena trabajar y esforzarte por ello, piensa en las cosas que has tenido que realizar para llegar a conseguir lo que acabas de ver. ¿Qué has hecho para llegar a ahí? Empieza a escribir todos los pasos, acciones,… que has tenido que realizar para alcanzarlo, y traduce así tu idea en un plan de acción.

6 – Queda poco para empezar a caminar. Antes, te sugiero que te comprometas a no abandonar el camino nunca. Es importante comenzar con la firme determinación de que ante cualquier dificultad, no abandonarás. Si has tenido la precaución de dejar constancia por escrito de los pasos anteriores, en los momentos de duda, será importante poder leer qué es lo que pretendías alcanzar, la tremenda felicidad que has sido capaz de visualizar al conseguirlo, tu convencimiento de que valía la pena trabajar por ello, y tu firme compromiso de no abandonar. Propón ya, y hazlo por escrito la «sanción» que te autoimpondrás en el supuesto de que finalmente abandones. Cuanto mayor sea el dolor asociado, menor será tu tentación al abandono.

7 – Ahora sí estás preparado para iniciar el camino. Te queda el séptimo paso, y quizá el más importante de todos para poder desarrollar tu verdadero potencial.ACCIÓN. ACCIÓN. ACCIÓN.

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