Este fin de semana me he encontrado con mi amiga Ana, ejecutiva de una importante multinacional del sector alimentario. En nuestro encuentro estuvimos comentando sus impresiones sobre el curso de gestión del tiempo que impartió José María Vicedo recientemente en el Centro de Congresos de Elche, el impacto que ha tenido en ella, y cómo le han ayudado los conceptos aprendidos en el mismo en su tarea de compatibilizar vida laboral y familiar.

La exigencia en su día a día desde el punto de vista profesional es muy alta. Llega tarde a casa. Sus viajes son frecuentes, y en definitiva, su trabajo requiere mucho de su tiempo. Según me comentaba, durante mucho tiempo ha tenido un sentimiento encontrado. Siempre ha tratado de encontrar el equilibrio, y la diferencia de tiempo dedicado a cada rol le ha llegado a hacerse sentir mal en muchos momentos.

En el curso encontró una idea sobre la que ha estado reflexionando. Ese concepto de armonía, introducido por José María Vicedo le resultó muy interesante. Efectivamente, la cuestión no es tanto dedicar una cantidad de tiempo equivalente a todas las áreas de la vida, sino establecer las prioridades oportunas, y determinar el tiempo que debemos o queremos asignar a cada área. No es tanto una cuestión de establecer comparaciones para ver el cumplimiento de ese «equilibrio», sino de analizar qué necesidades existen en cada área, y decidir cómo queremos actuar.

Durante el desarrollo de un proyecto empresarial es importante dedicar el tiempo necesario para que ese proyecto avance en la dirección y velocidad adecuados, igual que en el momento en que ella tuvo a sus hijas, ese proyecto «madre” también le requirió más tiempo que todos los demás. Cuando nacieron sus hijas, no dedicaba la misma cantidad de tiempo a su cuidado que a su proyecto profesional, sin que ser madre y dedicar tiempo a ello significase en modo alguno que no pudiese desarrollar todo el talento profesional que llevaba dentro. Es cuestión de tiempos, y en cada momento, es necesario desarrollar lo que corresponda.

Según me comentaba, había llegado a la conclusión de que ese concepto de “equilibrio” quizá es un concepto erróneo que hasta el momento no había entendido. Había llegado a la conclusión de que efectivamente no debía ser así, sino de atender todas las áreas en función de la necesidad de cada una de ellas. Cada área tenía unas necesidades diferentes e incomparables en cada momento, porque además, esta es una cuestión dinámica. Lo que es necesario hoy, mañana puede ser excesivo o insuficiente. La cuestión es poder atenderlas todas, sin ser necesario comparar el tiempo dedicado a cada una, y sin determinar si existe un «equilibrio» en la distribución de tiempos. No. No tiene por qué existir equilibrio sino armonía, y ella misma así lo reconocía en su reflexión.

Aclarado esto, me comentaba que su principal objetivo en este momento era establecer el estándar de calidad con el que quería desempeñar y ocupar su tiempo en cada rol. Ya no le importaba tanto la cantidad de tiempo que dedicaba al trabajo o a su familia, sino la calidad con la que se dedicaba a ello. No quería estar por estar, sino que para ella, lo importante era que el tiempo que ocupaba en cada asunto fuese un tiempo muy bien aprovechado. Un tiempo que contase y que dejase una huella. Me reconocía que para ella, su verdadero propósito actual era que el tiempo que estuviese con sus hijas o familia fuese un tiempo que contase, que marcase una diferencia, y que de algún modo, tanto ella como sus familiares pudiesen recordarlo en el futuro como algo extraordinario. Lo mismo ocurre en el caso de su proyecto profesional. Estar en la oficina no era una cuestión de estar por estar, sino estar para hacer y avanzar, para crecer y conseguir metas.

Nos movemos por modas y tendencias sociales. En el contexto actual, se habla mucho, quizá más de la cuenta de la necesidad del equilibrio entre ambos roles, sin entrar a valorar qué significa. Y efectivamente, no es tanto una cuestión de equilibro en estos dos roles, sino de armonía entre todos los roles que son importantes en nuestra vida.

Como hijo, como padre, … no recordamos ni recordaremos todo el tiempo que hemos compartido con los nuestros. Sin embargo, sí reviviremos cada día aquellos momentos especiales que hemos compartido con nuestro entorno. Así pues, no es tanto una cuestión de dedicar más tiempo, sino de hacer que el tiempo que dedicamos sea de mucha calidad, muy especial, y de grato recuerdo para todos en el futuro.

Las claves de la realización personal no se encuentran en estar con los demás, ni en invertir tiempo en algo, sino en hacer de ese tiempo algo muy especial.

Doy las gracias a Ana por su reflexión. A mí me ha ayudado a ver esta cuestión desde un punto de vista muy interesante, y por supuesto, gracias a José María por compartir con todos nosotros estas ideas, que como queda de manifiesto, no han «caído en saco roto» entre nosotros.

3 comentarios de “Cómo conciliar vida laboral y familiar. La importancia del concepto de armonía

  1. Josep Sanvisens dice:

    Combinar trabajo y família es un tema muy importante. ¡Felicidades a José Mª Vicedo por el curso de Gestión del tiempo!
    También me gusta el comentario de Ricardo.
    Pensemos en cinco o seis personas con las que nos hemos relacionado en nuestra vida, que eran muy ricas y que tenian mucho dinero ¿Nos será fácil encontrarlas? Tendremos que pensar unos minutos.
    Pensemos en cinco o seis personas que nos han amado, ayudado, o han influido positivamente en nuestra vida. ¿Nos será fácil encontrarlas? Seguramente recitaremos sus nombres de carrerilla.
    Sin duda. Regalar tiempo de calidad es regalar amor.
    GRACIAS MIGUEL ANGEL

  2. Ricardo dice:

    Me gustó este artículo porque me relaciono mucho a él. A veces estamos tan ocupados con nuestras vidas y darle todo a nuestros hijos como una casa, auto, dinero, juguetes y olvidar que lo que realmente quieren es tiempo de calidad especial con nosotros y las posesiones materiales no. Quieren amor y afecto.

    Buen articulo!

    Psic. Ricardo

    • Miguel Angel dice:

      Apreciado Ricardo,

      Muchas gracias por tu comentario. Estoy totalmente de acuerdo. Muchas veces tratamos de darle a nuestros hijos todo lo material que está a nuestro alcance, sin preocuparnos de lo que verdaderamente necesitan, que es nuestra cercanía, atención y cariño. Todo ello es mucho más económico y accesible que todo lo que acabamos comprando.

      Tu apreciación me parece muy interesante, y se presta a realizar un artículo específico sobre esta cuestión en el que reflexionemos sobre este punto ampliamente.

      Gracias por tu aportación.

      Saludos,

      Miguel Ángel

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