Si analizamos la definición de eficacia, y estudiamos qué es la eficiencia encontraremos las claves de la productividad personal que determinan cómo obtener el mejor rendimiento y rentabilidad para la gestión del tiempo. Realizaremos este estudio a partir de la frase de liderazgo de Peter Drucker.

«La eficiencia es hacer las cosas bien. La eficacia es hacer las cosas correctas» – Peter Drucker

Vamos a analizar la diferencia entre los conceptos de eficiencia y eficacia, y la importancia de desempeñar nuestra acción en el orden correcto. Si en primer lugar nos ocupamos de la eficacia (hacer las cosas correctas), y a continuación nos concentramos en la eficiencia (hacer las cosas bien), conseguiremos una combinación perfecta. Realizaremos las cosas correctas, y además, las haremos bien. Así, generaremos avances importantes, de forma consistente y rápida en la dirección de nuestros deseos. Por el contrario, si consideramos la eficiencia en primer lugar, o no tenemos en cuenta la eficacia, podríamos acabar haciendo muy bien cosas que no son necesarias o incluso convenientes para avanzar en la dirección que necesitamos.

En nuestro día a día, tratamos de hacer nuestro trabajo de la mejor forma posible. Nos rodeamos de ocupaciones hasta agotar nuestro límite y tiempo. Corremos y corremos para hacer cuanto más mejor. Acabamos teniendo la sensación de que cuanto más ocupados estamos, más trabajamos, y así, más resultados podremos generar. Sin embargo, en todo este razonamiento y modo de actuación hay una premisa que no estamos considerando. ¿Nos movemos? Sí, estamos generando inercia. Ahora bien, ¿estamos avanzando? Es posible que no, pues posiblemente, estemos generando el movimiento en una dirección equivocada.

Esta es una de las cuestiones más complejas de resolver, pues es más fácil seguir en la ocupación del día a día que pararnos a analizar dónde estamos, y dónde queremos llegar. Una vez determinemos la meta, y sólo a partir de entonces, es el momento de empezar a desarrollar nuestra acción con la mayor velocidad posible.

¿Nos hemos planteado alguna vez si somos eficientes o eficaces?

Cuando desempeñamos nuestro trabajo, cuando desarrollamos nuestro día a día en el entorno familiar, es muy probable que estemos haciendo todo lo que sabemos y podemos para el buen funcionamiento de nuestro entorno.  Así, lo más frecuente es que sin plantearnos nada, simplemente mantengamos la rutina, el rumbo de lo que un día creímos que funcionaba, sin revisar de forma frecuente si el camino que comenzamos a recorrer en aquel momento sigue siendo el adecuado en el día de hoy.

Ejercer el liderazgo en cada ámbito de la vida está precisamente relacionado con la eficacia, y no con la eficiencia.

Pensemos en un partido de golf. Antes de realizar cada golpe, el jugador analiza la posición actual de la bola. Analiza la posición del hoyo donde quiere llegar. Analiza la velocidad y dirección del viento. Analiza las características del terreno. En función de todos estos parámetros decide qué palo debe utilizar para ese golpe en particular, y determina la dirección y fuerza con la que debe golpear la bola. Vemos que todo este proceso tiene dos partes fundamentales. Por un lado está el análisis previo al golpe, que está relacionado con la eficacia (estrategia). Por otro lado está la ejecución, que se produce en el momento se dispone a golpear la bola. Este preciso instante es cuando el jugador trata de ejecutar la estrategia ideada de la mejor forma posible (eficiencia).

Los buenos jugadores de golf no son los que mandan las bolas más lejos en cada golpe, sino los que analizan cada golpe antes de ejecutarlo, y lo ejecutan adecuadamente. Vemos así que hay una combinación entre la estrategia y la ejecución que genera resultados extraordinarios.

Te invito a reflexionar en términos de golf cómo estás desempeñando tu vida.

– ¿Sabes qué quieres conseguir? ¿Conoces tus metas?

– Antes de llevar a cabo la acción, ¿has analizado la situación, las condiciones,… y determinas qué debes hacer en cada caso?

– ¿Te planteas si utilizas el palo adecuado para cada golpe? En definitiva, el procedimiento que vas a utilizar para ejecutar una determinada acción, ¿es el adecuado? ¿Es el mejor que puedes utilizar para resolver esa cuestión?

Cuando empieces a reflexionar sobre estas cuestiones, es posible que descubras que tu vida y desempeño podrían mejorar si aplicases las reglas del buen jugador de golf. Es posible que descubras que de forma frecuente te has estado preocupando de lanzar la mayor cantidad de bolas posible, a la mayor distancia posible, sin saber si el palo que estabas utilizando era el adecuado, sin saber dónde estaba el hoyo al que pretendías llegar, y sin analizar el terreno o las condiciones medioambientales del entorno.

Pues bien, ahora que lo has descubierto, es bien sencillo. Concéntrate en tus metas, define tus objetivos, y aplica toda tu energía y capacidad para desarrollarla adecuadamente.

4 comentarios de “Clave de productividad personal : Eficiencia vs eficacia.

  1. Bernatdo Villar dice:

    Me parece fantástico el artículo. Nunca había pensado seriamente en la distincion entre eficacia y eficiencia. A decir verdad la tenía colapsada en «performance». Sin embargo el modo en que se expone eficacia como hacer lo correcto, me parece ambiguo (tal vez cosa de la traducción de la frase) y tal vez podría perdernos en el campo de la ética como hacer lo correcto (etica) y no lo requerido en la situación dada. Tal vez yo lo
    Pondría como hacer lo requerido y del modo correcto

  2. Jesus urzua dice:

    Gracias por tu aporte a la educación. No siempre que hacemos las cosas correctamente, estamos siendo exitosos en nuestra vida. Diferentes paradigmas que aun no nos damos por enterados. Saludos

  3. Josep Sanvisens dice:

    Para mi el punto número uno es tener muy claro donde se encuentra el hoyo, y saber con certeza porque quiero precisamente este hoyo y no otro. Si lo consigo, seguro que podré discernir que acciones debo hacer, (eficacia) y como las debo hacer (eficiencia).
    Finalmente añadiria tener disciplina y perseverancia. Pero esto ya pertenece a otro tema, que es el de la acción.
    Otra lección muy importante que has expuesto muy claramente, Miguel Ángel. ¡GRACIAS!

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