Vivimos en un entorno donde el estrés, las prisas, y las urgencias parecen ser la tónica generalizada. Prácticamente todo es urgente, y así, nuestros niveles de estrés se encuentran en máximos mientras que nuestra productividad está muy lejos del nivel que estimamos como adecuado. El uso del e-mail, de móviles con sistemas de mensajería (e-mail, whatsapp, messenger,…)  en nuestro día a día, … parece requerirnos una respuesta inmediata a todo lo que nos rodea. Hoy, recibir una petición de algo por e-mail y no responderla de forma inmediata no es lo que se lleva. Así, el uso de la tecnología, lejos de ayudarnos a gestionar mejor nuestro tiempo es algo que se interpone en nuestro camino hacia la productividad.

Es muy posible que todos lleguemos a estar de acuerdo con esto, y que incluso nos encontremos con que esta situación puede ser muy frecuente y familiar para muchos de nosotros. Sin embargo, el problema no está tanto en el entorno digital que nos rodea, sino en nuestro sistema de planificación, y asignación de prioridades. Por lo tanto, el problema es nuestro.

El concepto de productividad es algo que quizá no esté bien entendido. Parece que ser productivo es hacer más en menos tiempo. Pues no. Esto no es así. No se trata de hacer más, sino de hacer lo que verdaderamente es necesario para alcanzar las metas que nos propongamos.

Parémonos un momento y analicemos la sensación de realización y felicidad que obtenemos cuando somos capaces de hacer o alcanzar aquello que nos proponemos. Cuando llegamos a la oficina sabiendo que hay tres cosas importantes que debemos realizar durante el día, y somos capaces de hacerlas, ¿qué sensación experimentamos?. Paz. Tranquilidad. Realización personal. Cuando nos planteamos una meta y somos capaces de alcanzarla, experimentamos una sensación de triunfo, y llegamos a desarrollar el sentimiento de autoestima que alimenta nuestra acción. Cuando todo esto ocurre, mejoramos nuestro estado emocional, y esto es algo que acaba generando una dinámica positiva de realización y crecimiento personal.

Por el contrario, si finaliza el día, y no sólo no hemos hecho lo que resulta importante, sino que además nos encontramos con una bandeja llena de e-mails por contestar, llamadas por atender, … surge en nosotros una sensación de insatisfacción y falta de realización personal que se traduce en estrés, frustración, insatisfacción, infelicidad,…

Por ello, antes de seguir corriendo, quizá deberíamos invertir unos minutos de nuestro tiempo para analizar nuestra situación, y determinar qué es lo que está pasando en nuestro día a día. Proponemos unas simples preguntas que quizá puedan ayudarnos a reflexionar sobre esta cuestión :

1 – ¿Qué es lo verdaderamente importante en nuestras vidas? ¿Cuáles son los valores sobre los que queremos y debemos desarrollar nuestra acción?

2 – ¿Tenemos identificadas las metas que necesitamos alcanzar para obtener esa realización personal enfocada hacia nuestros sueños?

3 – ¿Las tareas que realizamos diariamente, están encaminadas a la consecución de esas metas? Proponemos comprobar el listado de tareas pendientes. ¿Qué perseguimos con todas ellas? ¿Podríamos asociar cada tarea con una de nuestras metas? ¿Encontramos tareas que son acción por acción y que realmente no se encuentran identificadas con ninguno de nuestras metas?

Es muy posible que las respuestas a estas preguntas empiecen a identificar cuál puede ser nuestro problema. Si es así, acabamos de descubrir cuál puede ser la fuente de nuestro estrés, baja productividad o simplemente insatisfacción en nuestro día a día.

Estamos empezando a darnos cuenta de lo importante y necesario que es planificar nuestro tiempo. Y con ello, no nos referimos a la tan llevada y traída cuestión de “la gestión del tiempo”. Parece que gestionar el tiempo no es más que contar con mejores agendas, dispositivos electrónicos más rápidos que registren mejor o más rápidamente nuestras tareas. Ese no es el camino, sino registrar y actuar en aquellas tareas que verdaderamente estén identificadas con nuestros sueños y metas.

0 comentarios de “Analiza tu productividad y mejora tu gestión del tiempo

  1. Antonio dice:

    Hay que tender a que la productividad humana, que goza del mismo valor y dignidad de la persona de la que, por su acción procede, integre la mayor coherencia entre lo que la persona es y debe ser: SUJETO y nunca OBJETO, MEDIO o INSTRUMENTO y lo que, como tal, desde sus capacidades y libre responsabilidad, debe aportar al beneficio común social. especialmente hacia aquellos sectores sociales que mas carecen de lo que necesitan para su supervivencia personal humana.
    Toda técnica ha de tener como fin el bien individual y colectivo de TODOS LOS SERES HUMANOS y no al revés.
    Sin esta natural y específica (de Especie) orientación y ejecución, lo que se provoca es el desajuste humano y el de la Humanidad con el resto de la Naturaleza.
    Por que ¿qué es una buena rentabilidad, si no puede ser considerada HUMANA?

  2. Miguel Angel dice:

    Hola Juan, estoy de acuerdo contigo, pero si me lo permites diría que la gestión del tiempo va mucho más allá del ámbito laboral. Es algo que puede estar presente en todas las áreas y facetas de nuestra vida. Cuando administramos nuestro tiempo y nos comprometemos con un resultado, sea en el área que sea, conseguimos progresar y acercarnos a nuestros sueños.

  3. Juan dice:

    Realmente la gestión del tiempo está ligado al rendimiento laboral. Si gestionamos bien rendimos mucho más sin lugar a dudas.

  4. Josep Sanvisens dice:

    Miguel Angel, me has recordado a un director comercial de mi empresa que decia: La mayoria de empleados me dicen que hacen todo lo que pueden, yo no quiero eso, yo pido que hagan todo lo que es necesario.
    Creo que la clave está en saber decir NO y para ello debemos tener seguro y claro a que debemos decir SI. Esta seguridad y claridad és imposible si no tenemos las respuestas concretas, mejor por escrito, a las tres preguntas que planteas. Luego, claro está, actuar en consecuéncia.
    GRACIAS POR ESTA AYUDA.

    • Miguel Angel dice:

      Hola Josep,
      Gracias por tu comentario. Como indicaba en el post, la productividad no es cuestión de hacer más cosas, sino de hacer las cosas correctas. Si no nos enfocamos hacia nuestras metas, conseguimos avanzar, pero quizá no en la dirección de lo que deseamos. Por ello, es muy importante definir el objetivo, y encaminar toda nuestra acción hacia el mismo.
      Tu comentario sobre “hacer lo que pueda” o “hacer lo necesario”, es muy interesante. Hay muchas personas que se ocultan y justifican detrás del argumento de “he hecho lo que he podido”, y esto puede denotar una falta de compromiso con el resultado. Hacer lo que se puede suele no estar relacionado con la consecución de un objetivo. Es importante hacer no lo que se pueda, sino lo que haga falta para conseguir que las cosas sucedan. Decía Anthony Robbins que “cuando existe el compromiso, siempre hay una fórmula de conseguir el resultado”. Se trata precisamente de eso. Tu reflexión podría ser el punto de partida de un tema de debate apasionante, y te animo a ti y al resto de lectores a hacer llegar sus comentarios y puntos de vista sobre este asunto. Podéis dejar vuestras reflexiones en forma de comentarios aquí.

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