¿Cómo conseguir la independencia financiera? ¿Qué haríamos si hubiesemos alcanzado ya esa libertad financiera que siempre hemos deseado? ¿A qué nos dedicaríamos?

¿Por qué trabajamos? Mientras no alcancemos la libertad financiera, uno de los principales motivos por los que trabajamos es precisamente por dinero. Necesitamos obtener ingresos con los que pagar y atender todos nuestros compromisos. A la inversa, son los compromisos contraídos los que nos obligan a seguir trabajando, y la principal razón por la que no podemos dejar de trabajar. Entramos así en una rueda en la que acabamos trabajando en algo que quizá no sea lo que más nos gusta o deseamos, pero que lo acabamos haciendo por la necesidad de que esa rueda gire, y sobre todo, que no pare.

Si nos hacemos la pregunta de cuál es nuestra independencia financiera, y para ello dividimos el total de nuestros ahorros entre los gastos y compromisos que tenemos contraídos, podremos calcular el tiempo que aguantaríamos sin generar ingresos. En definitiva, nos da una magnitud de nuestra independencia que nos permite determinar el tiempo o margen que tenemos para vivir sin ingresos.

Vamos a recoger 8 ideas que nos pueden ayudar a avanzar en ese proyecto para conseguir la independencia financiera :

1 – Conseguir la libertad financiera no es un objetivo de corto plazo. Es algo que debemos realizar con una cierta planificación y tiempo, pero que, llevado a la práctica de manera firma y consistente conseguiremos alcanzar. Como decía el artículo de José María Vicedo, publicado en este mismo blog, «no subestimes lo que puedes alcanzar en diez años, ni sobreestimes lo que puedes conseguir en uno». Así pues, este proyecto es muy factible si lo planteamos con el tiempo, determinación y la antelación necesaria.

2 – Cuando percibamos nuestro ingreso mensual, debemos ser nuestros primeros acreedores. Para ello, podemos determinar la cantidad que queremos destinar a nuestro plan de ahorro e inversión, y comprometernos a destinar esa cantidad como primer pago. Antes de atender cualquier otra cuestión o compromiso, debemos atender la cantidad comprometida con nosotros mismos. Una idea para poner esta práctica en marcha puede ser crear una nueva cuenta destinada a la inversión, y registrar un pago periódico y automático desde la cuenta de ingreso habitual hacia la de inversión a principios de cada mes por el importe deseado.

3 – Hagamos que el «interés compuesto» juegue a nuestro favor. El factor multiplicador del interés compuesto nos puede llegar a sorprender por el impacto que puede generar sobre nuestra inversión y el modo con que nuestra inversión puede llegar a multiplicarse. Como ejemplo, podríamos decir que si ahorramos una cantidad de 1.000 Euros/año, considerando una tasa del 5% de interés, en un plazo de 25 años conseguiremos alcanzar una cantidad superior a los 50.000 Euros. ¿Es posible? Sí. Así es. Con una inversión de menos de 85 euros al mes invertidos a ese tipo, seremos capaces de conseguir más de 50.000 Euros en ese plazo. ¿Sorprendente?

4 – Analicemos bien los impuestos, y elijamos aquellas opciones que minimicen el impacto impositivo. El efecto multiplicador del interés compuesto queda limitado y reducido por el efecto de los impuestos. Por ello,  debemos considerar la inversión a través de vehículos que minimicen su impacto. Existen opciones interesantes para conseguir este propósito, con lo que dedicar un cierto tiempo a analizar esta cuestión generará su resultado positivo

5 – Hay dos grandes enemigos de la rentabilidad en la inversión. A lo ya comentado en el punto anterior sobre los impuestos, debemos sumar el de las comisiones bancarias. Si hemos quedado sorprendidos por el efecto multiplicador del dinero que hemos comentado, y siguiendo con ese mismo ejemplo podemos decir que si como consecuencia de las comisiones bancarias la tasa de inversión se redujese del 5% al 3,5%, el importe que finalmente obtendríamos sería poco más de 40.000 Euros. Vemos así cómo una diferencia de 1,5% en la rentabilidad, tiene un importante impacto en el importe de nuestra inversión, que pasaría de más de 50.000 Euros a escasos 40.000 Euros.

Ello demuestra lo importante que resulta realizar la inversión con una elección concienzuda de los productos de inversión, y controlando siempre las comisiones bancarias que aplican, que no hacen más que reducir la rentabilidad de nuestra inversión.

El sistema financiero recomienda en muchas ocasiones gestionar la inversión a través de fondos de inversión, y es precisamente este instrumento uno de los que precisamente genera más rentabilidad para el sistema financiero, en detrimento de la nuestra. La falta de transparencia existente en la aplicación de comisiones de los fondos de inversión no es precisamente lo mejor para nuestros intereses.

Las gestoras «nos venden» como objetivo batir unos determinados índices, y esa gestión, supuestamente «activa» que realizan es la que justificaría las importantes comisiones que en algunos casos repercuten al cliente. Cuando analizamos la rentabilidad de los fondos de inversión en series históricas a largo plazo, descubrimos que más del 90% de los fondos NO LLEGAN A BATIR el índice de referencia. Y si esto es así, ¿cuál sería la justificación de esas importantes comisiones que repercuten?

Como ejemplo podríamos decir que a fecha de hoy, y desde el 01.01.15, el índice EURO STOXX 50 lleva una rentabilidad acumulada del 18,85%. Si hacemos el ejercicio de analizar la rentabilidad de fondos que supuestamente tratan de batir este índice, encontramos que muchos de ellos tienen una rentabilidad entre el 5-10%. Si observamos la rentabilidad obtenida de forma aislada, es posible que nos encontremos satisfechos con lo obtenido. Ahora bien, si lo comparamos con el índice de referencia, que es precisamente por lo que nos facturan las comisiones de gestión (por batir el índice), la rentabilidad entre el 5% y 10% resulta claramente insuficiente en comparación con el índice, que ha llegado a duplicar o incluso triplicar en muchos casos la rentabilidad del fondo.

¿A qué se debe esa diferencia? Se puede deber a dos causas. La primera es a la elección de activos. Los activos elegidos por el fondo han podido generar menor rentabilidad que la obtenida por el índice. La segunda, parece evidente que también puede ser por las comisiones que tiene implícitas el fondo en su gestión, y en este punto nos referimos no sólo a las comisiones que publicitan en los folletos en concepto de comisión de gestión, sino también otras muchas que se aplican, y que no resultan tan evidentes (comisiones por la compra/venta de valores,…)

En este punto, la pregunta es si no sería más interesante comprar un fondo de inversión que simplemente replique el índice con las menores comisiones posibles, sin necesidad de esa supuesta gestión «activa», que ya hemos podido ver que en más de un 90% lo que sí genera son importantes comisiones, y bajos rendimientos. Parece evidente deducir que pagar comisiones por algo que en un altísimo porcentaje no se llega a conseguir no resulta demasiado interesante.

Así pues, teniendo en cuenta el importante impacto de las comisiones sobre nuestro rendimiento, debemos efectuar muy bien la elección de los vehículos que vamos a utilizar para gestionar nuestra inversión.

6 – En la diversificación de activos de inversión encontraremos el mejor aliado para minimizar el riesgo. Realizar inversiones en un único valor, o en un grupo reducido de valores puede suponer un elevado riesgo. Por ello, es recomendable diseñar la estrategia de inversión pensando en la diversificación de los activos.

7 – Las series históricas nos confirman que la renta variable ha demostrado ser una de las mejores opciones para el crecimiento de nuestra inversión. En comparación con otros tipos de inversión, como renta fija,…, la renta variable puede ser una gran elección a largo plazo.

8 – En el largo plazo, la cantidad que queremos destinar a cada tipo de activo y la composición de nuestra cartera de inversión suele ser más importante que el momento en que decidimos efectuar la inversión. En el largo plazo, no es tan importante alcanzar el precio «valle» en el momento de la compra como estar posicionado en determinados tipos de activos para obtener una excelente rentabilidad.

9 – Siempre realizamos nuestros gastos en función de la cantidad que entendemos como disponible. Quien más gana, también acaba gastando más. Personas con rentas altas y bajas tienen a su disposición la posibilidad de comenzar ya un plan de inversión que acabe permitiéndoles conseguir la libertad financiera. En este sentido, es la voluntad de conseguirlo la que acaba haciendo que este objetivo sea posible, y no el nivel de renta. Como hemos indicado, este plan de inversión para alcanzar la libertad financiera es un plan factible y accesible para cualquier persona, con independencia de su nivel de renta.

La información aquí recogida no puede entenderse como recomendación de inversión alguna. Ahora bien, si decides llevar a cabo tu propio plan de inversión e iniciar ese camino hacia la libertad financiera, estoy convencido que en unos años tendrás cosas agradables que compartir con todos nosotros. El tiempo será nuestro testigo.

2 comentarios de “9 ideas para conseguir la libertad financiera

  1. agustin grau dice:

    Gracias por tu artículo, Miguel Angel. La libertad financiera siempre es una actividad pendiente para muchos. Solemos estar muy ocupados en muchas cosas ¡excepto en las importantes!

    Creo muy importante lo del factor tiempo y el interés compuesto, para empezar a ahorra desde jóvenes. Y también, por supuesto, crearse una buena estrategia de ingresos pasivos para percibir ganancias desde varios frentes diversificados.

    Gracias por tu aportación

  2. Josep Sanvisens dice:

    La mayoria de las personas no tenemos ningún conocimiento, (o al menos pocos conocimientos) sobre temas financieros y es un tema muy importante.
    En resumen diria que se trata de dos pasos: 1 ahorrar y 2 gestionar los ahorros.
    Para ahorrar, tal como tu dices Miguel Ángel, en vez de guardar el dinero sobrante después de haber atendido los gastos, es conveniente adecuar los gastos al dinero sobrante, después de haber ahorrado.
    Para gestionar los ahorros, en mi caso prefiero consultar un especialista en inversiones de confianza.
    GRACIAS POR ESTE ESCRITO

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