Fue en la ciudad rumana de Sibiu. Fue en aquellos años dos mil, en los que las inversiones inmobiliarias eran oro y parecía que nunca se terminaría aquella fiebre compradora aparentemente imparable, que ofrecía rentabilidades altamente atractivas, y muy superiores a las que se podían obtener en cualquier otra inversión o negocio.

Pau, empresario español que por aquel entonces tenía 35 años decidió invertir una importante parte de sus recursos financieros en aquella ciudad rumana. Fue allí donde decidió llevar a cabo su proyecto inmobiliario para urbanizar unos terrenos en los que poder construir más de 300 viviendas en esa fría ciudad del este de Europa.

Conforme avanzaron los años dos mil, la burbuja empezó a pincharse, y esas inversiones aparentemente tan atractivas y rentables dejaron de serlo. Así, Pau vio cómo su inversión carecía de liquidez. En muy poco tiempo se produjo un importante cambio en la balanza, que pasó de una euforia de mercado imparable a una situación de dificultades manifiestas para poder desarrollar y materializar esa inversión que se antojaba tan sencilla, rentable y rápida.

Después de varios años sin ver a Pau, esta semana he tenido ocasión de reencontrarme con él y poder así recordar muchos de los grandes momentos que desde la infancia hemos compartido juntos como amigos. Durante nuestro encuentro, Pau me ha comentado algunas de sus vivencias, y cuestiones que ha aprendido durante todo este proceso.

Me comentaba que cuando despertó del sueño dorado se encontró en una delicada situación de liquidez que hacía peligrar su inversión y patrimonio financiero. No sabía cómo había llegado, pero por increíble que pareciese, la realidad era así. En un momento como ése, y dada la dificultad de la situación, algunos de sus colegas optaron por poner la inversión en manos de la entidad financiera que las había financiado, entrando así en bancarrota, y perdiendo todo lo invertido. En su caso, a pesar de que su inversión carecía de liquidez, nunca aceptó la alternativa de la bancarrota como opción. Así pues, descubrió que la salida para ese proyecto no era otra que seguir hacia adelante en el camino que ya había iniciado.

Contactó con su amigo Esteban, que contaba con una empresa de maquinaria de construcción, y también padecía los efectos de la crisis del momento. Ambos mandaron parte de la maquinaria que tenían parada en España, y decidieron trasladar su residencia a Rumanía para llevar a cabo las obras de urbanización por sus propios medios.

Esta decisión no fue nada sencilla, pues suponía romper el rumbo que su vida había llevado hasta el momento. No obstante, mantuvo su fe y fortaleza, y finalmente se trasladó hasta aquel país. Me confesaba que fueron años muy difíciles. Nunca había realizado obras de urbanización, ni sabía cómo se hacían muchas de las cosas que allí tuvo que hacer. Él realmente era empresario, y nunca había ejecutado los trabajos por si mismo. No obstante, sabía que la salida se encontraba en el desarrollo de esa urbanización, y sin pararse a pensar por qué, ni qué es lo que le había llevado hasta esa situación, emprendió la marcha en esa dirección.

Seis años después de aquella valiente decisión pudo finalizar su proyecto. La urbanización y construcciones que imaginó hace años ya han sido finalizadas, y ha podido encontrar la salida que necesitaba. Tras momentos de intenso trabajo y de difíciles circunstancias pudo regresar a España, su lugar natal, con la absoluta satisfacción de haberse demostrado que no hay objetivo que no se pueda alcanzar por difícil que parezca. Cuando me contaba algunas de las anécdotas que ha vivido durante estos años, sus ojos se llenaban de lágrimas recordando esos momentos de dificultad que ha tenido que pasar, pero siempre con la enorme satisfacción de haber logrado lo que tanto él como su familia necesitaban.

Ese coraje le ha llevado a la consecución del éxito que nadie habría podido conseguir si no hubiese tenido la firme determinación y creencia en sus propias posibilidades. Cuando le preguntaba por las claves de su éxito en tiempos difíciles, fue muy claro :

1 – Creencia

En momentos de dificultad, nunca abandoné mis creencias y posibilidades. Cuanto mayor era la dificultad, más me repetía que lo que estaba haciendo era posible, y que lo iba a conseguir. Esa creencia, repetida diariamente en multitud de ocasiones supuso un imán que me mantenía firme en ese camino de dificultad, donde he de reconocer que a veces costaba ver la luz. Sin embargo, la luz estaba, y sólo era cuestión de descubrirla.

2 – Trabajo, trabajo y trabajo.

Hasta mediados de los 2000 habíamos vivido una situación donde ganar dinero era sencillo. Parece que eso no se acabaría nunca. Incluso habíamos olvidado lo que costaban las cosas, y el verdadero valor de las mismas. Esta situación me ha reafirmado en mi convencimiento de que cualquier objetivo o proyecto se puede conseguir con estas tres claves : trabajo, trabajo y trabajo.

3 – No olvidar nunca lo verdaderamente importante en la vida.

Cuando marché a Rumanía dejé atrás una familia maravillosa. Durante todo este tiempo, cada día, cuando me levantaba veía dos fotos que me llevé el primer día conmigo. Eran las fotos de mi mujer y mis hijos, sin duda las personas que más quiero. Ellos han sido en todo momento el verdadero motivo que justificaba y me daba fuerzas en mi cruzada diaria. En ellos encontraba en todo momento la motivación que necesitaba para hacer lo que hice.

Ahora que he regresado me reafirmo en la importancia de la familia. Es lo más grande que tengo, y nunca olvidaré el enorme apoyo y fuerza que encontré siempre en mi mujer. Ella ha sido un apoyo fundamental para mí durante todo este tiempo.

4 – Visualización

Cada mañana, cuando despertaba en la habitación que compartía con Esteban, le comentaba mi visión de tener el proyecto de urbanización finalizado, y contar con el retorno de la inversión que necesitábamos para poder regresar a casa. Desde el primer momento tratamos de ver, disfrutar y saborear ese momento. Aunque pareciese imposible o sorprendente el primer día que llegamos, el tiempo ha pasado, y efectivamente, lo hemos logrado. Esa visualización constante nos ha ayudado a conseguir lo que pretendíamos.

5 – No creer en los «vendedores de oro»

Durante mi recorrido me he encontrado con «vendedores de oro» en el camino. Se trata de aquellos que en ocasiones me proponían atajos para llegar más fácilmente al objetivo. Después de haber tenido malas experiencias con algunos de ellos, me convencí que no hay atajos en el camino del éxito, y que debía acometer el proyecto por mis propios medios y conocimientos. Opté por no hacer caso a esas personas que prometían soluciones fáciles, que no requerían esfuerzo, y con resultados «milagrosos» que realmente no existían.

6 – Estado de ánimo

El frío, las dificultades económicas, la distancia de la familia,… son motivos todos ellos suficientemente poderosos como para caer en un estado de desánimo. Sin embargo, en todo momento me apoyé en la creencia de que todo esto era temporal, y que acabaría consiguiendo la salida que mi familia merecía y necesitaba. Así, traté de crearme un estado de ánimo de la mejor calidad que pude en cada momento para intentar trabajar lo mejor posible y conseguir el resultado que pretendía en el menor tiempo.

En los momentos de soledad y de duda encontré en la lectura de biografías de grandes personajes de la historia un refugio inspirador. No tardé en darme cuenta que muchos de ellos habían pasado por dificultades a lo largo de sus vidas, y entendí que para ellos tampoco fue nada fácil conseguir lo que hicieron. Utilicé sus biografías como palanca para convencerme que si ellos pudieron alcanzar sus objetivos, yo también conseguiría el mío, y que, en cualquier caso, lo que no podía hacer bajo ningún concepto era caer víctima del desánimo. Mas al contrario, debía tratar de animar a los míos desde la distancia para que todo esto fuese lo más sencillo posible. La lectura de textos inspiradores fue una cuestión fundamental para mantener un buen estado de ánimo.

Cuando termina la conversación con Pau veo sus ojos húmedos, llenos de emoción y satisfacción por el trabajo realizado. Me cuenta que cree haber salido reforzado de esta situación, y que esto le ha ocurrido como prueba, para poder demostrar su fe y capacidad. Ahora ya hace un año que está en España y dice sentirse feliz; muy feliz junto a sus seres queridos. Se siente profundamente orgulloso por lo que ha realizado.

Sin duda, la suya es una experiencia de éxito en tiempos difíciles de alguien que, como otros muchos, despertó de la noche a la mañana de un mal sueño que lamentablemente era una realidad, y que, gracias a la fe en si mismo y en sus posibilidades fue capaz de convertir una situación de dificultad en esta historia de éxito tal y como la he contado. Este caso de Pau puede parecer poco habitual, pero también lo son los hombres de coraje como él que toman tan valiente decisión y que deciden emprender un camino basado en la creencia de sus posibilidades.

Pau, estoy muy orgulloso de contar con amigos como tú. El ejemplo que has dado, tu capacidad y actitud para encontrar esa salida es sin duda una prueba de tu coraje, y una historia de inspiración para todos aquellos que, como tú puedan padecer en algún momento de sus vidas situaciones similares. La tuya es una historia de éxito que no ha terminado así por casualidad. Eres el ejemplo en el que muchos podremos inspirarnos para convencernos que por adversa que sea la circunstancia, siempre hay una salida para el que cree en ello. Tú creíste y lo has logrado. Tu camino será una guía para todos nosotros de cómo alcanzar el éxito en tiempos difíciles.

Gracias Pau!

5 comentarios de “6 claves de éxito en tiempos difíciles. El caso inspirador de Pau

  1. DARWIN JAIME dice:

    Darwin jame de Colombia el coraje de pau y la fe lo llevaron ala gloria y al triunfo, es un gran ejemplo para la humanidad
    ya que la mayoría pasamos por muchas situaciones estresante, pero que con la fe
    que se le ponga a cada cosa podemos salir de todas esas dificultades un abrazo y
    gracias por compartir este testimonio

  2. Josep Sanvisens dice:

    Felicidades a Pau y gracias a ti Miguel Angel, por saber ver, valorar, amar y compartir, con ánimo de ayudar.

    • Miguel Angel dice:

      Estimado Josep,

      Gracias por tu comentario. Efectivamente esta es una historia con final feliz. Y lo ha sido gracias a la fe y a la creencia que Pau tuvo en sus posibilidades en todo momento. Creo que es una bonita historia de superación personal que puede animar y ayudar a otras muchas personas que se encuentran en un camino donde creen que no hay salida, y no es así. Esta historia viene a demostrar que cuando crees en algo, acaba sucediendo.

      Muchas gracias por compartir tu visión de este asunto.

      Un abrazo,

      Miguel Ángel Guilló

    • Miguel Angel dice:

      Amigo Máximo,

      Gracias por tu comentario y felicitación. Celebro que te haya gustado, y espero que la experiencia de Pau sea un estímulo para muchos de nosotros.

      Un abrazo,

      Miguel Ángel Guilló

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