Todos tenemos excelentes ideas para desarrollar un negocio, para mejorar un hábito o procedimiento, para conseguir algo,… Cualquier idea puede convertirse en realidad. Sin embargo, hasta que no nos decidimos pasar a la acción y empezar a convertirlo en realidad, las ideas no son más que ideas. Existen grandes ideas que no han pasado de éso, de grandes ideas por no haberlas llevado a la práctica.

Te proponemos un plan para poner en práctica tus ideas, y poder así convertirlas en realidad.

1 – Cambia tu pensamiento.

Ante la duda, te quedas inmóvil. Quizá pienses que esta es la mejor forma, y la más segura de que no pase nada. Sin embargo, no estás considerando el riesgo que puede suponer que no pase nada. A veces, el hecho de que no pase nada es la peor opción, aunque no lo entiendas así.

Cuando vas a poner en marcha un proyecto o idea, ¿te planteas qué ocurrirá si fracasas?. ¿Por qué no cambias tu pensamiento?. ¿Por qué no te planteas que si finalmente las cosas no salen como tú pensabas habrás aprendido una posible forma para mejorar tu idea/proyecto?.

¿Quiénes eran Steve Jobs, Bill Gates, o Albert Einstein antes de conseguir lo que consiguieron?. ¿No merece la pena intentarlo?.

2 – Traza un plan de acción y llévalo a la práctica.

Crea la lista de tareas que necesitas realizar para poner tu proyecto en marcha. Ordénalas de mayor a menor importancia, y empieza a ejecutarlas. Define los tiempos en que debes acometer cada una de ellas.

3 – Actúa con rapidez.

Cuanto más tiempo madures una idea, menos probabilidad existirá de que la pongas en práctica. Con esto no pretendemos insinuar que debes realizar las cosas sin pensar. No. No es esta la idea. Sin embargo, el exceso de maduración puede hacerte llegar a la «parálisis del análisis». Cuando tengas claro lo que quieres, ponte en marcha.

4 – Habla con tu entorno.

En muchas ocasiones, el motivo por el que no ponemos en práctica alguna idea o proyecto es por el miedo al «qué dirán». Cómo nos verán los demás, o qué pensarán los demás si no conseguimos lo que nos proponemos. Para reducir este temor, habla con personas de tu entorno. Explícales lo que pretendes hacer, lo que sientes. En el momento en que estés trasladando tu idea, tú mismo vas a poder analizar la magnitud de tu idea. A veces, mientras lo cuentas, mientras trasladas tu idea a tu mundo exterior te das cuenta de qué cosas deben ser modificadas. No es lo mismo pensarlo que escribirlo o contarlo. Tú mismo te darás cuenta de cuestiones importantes que quizá debas replantearte.

5 – Considera cada avance como un triunfo.

La acción puede suponer un fracaso. Sí. Es verdad. Sin embargo, mientras que no ceses en tu empeño por conseguir lo que pretendes no existe el fracaso. Cada paso que des supondrá un avance, aún cuando no haya generado el resultado esperado por tí.

Cuando consigas algún resultado, por pequeño que sea, celébralo. Primero contigo mismo. Además, compártelo con las personas de tu entorno.

Un paso tras otro marcan un camino. Al final del camino está el objetivo. ¿Por qué no empiezas ya?.

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